De Perón a Zulma Lobato

Qué lindo era ver CQC. Aquel programa de “humor político”, donde todos los personajes del ámbito quedaban en evidencia, en aprietos. Un programa de continuos careos entre periodistas y funcionarios que estaban en falta.
Lástima que el programa cada vez se parece más al Zapping de Horacio Cabak que al periodismo comprometido. Si bien CQC siempre le dio espacio a la farándula, el programa cambió su esencia. 
Ya no incomoda a ningún político, no le da nervios a nadie. Solo abundan las risas entre tanta cantidad de notas de color. El programa lograba algo único, generaba situaciones graciosas de situaciones realmente tristísimas. Un funcionario que se apropia de una donación, contado de cualquier manera solo da bronca, pero CQC cumplía esa función social que generaba cambios y a su vez transformaba esa situación en una comedia.

Supuestamente Gonzalito se fue de la conducción para dedicarle más timepo a las notas politicas. Esperemos que cumpla y el programa retome el camino que tan bien supo llevar, en momentos tan difíciles.

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