La incertidumbre y el cálculo, otro método literario

Aquellos allegados al ámbito de la literatura les parecerá un exceso mi presentación dirigida a Enrique Vila-Matas, uno de los grandes escritores contemporáneos. Es caballero de la legión de Honor de Francia, entre otros obtuvo los premios Ciudad de Barcelona; Rómulo Gallegos y el de la Real Academia Española. Está llamado a ser el próximo premio nobel de literatura habla hispano, pero por ahora son puros anhelos y conjeturas.

Así como un hincha del fútbol se pregunta, ¿Cómo entrenan Messi, Xavi y Pique? ¿Cómo llegaron a ser tan buenos con una pelota en los pies?, uno quisiera saber de qué forma los mejores en materia de literatura llegan a escribir textos de tantísima calidad.



Está claro que no hay un “método literario” pero por sus últimas declaraciones publicadas en la revista “Ñ”, Vila-Matas asegura que escribe para averiguar de “qué quiere hablar”, es decir, sus finales, sus personajes, su realidad ficticia, no responden a una planificación previa, sus historias se componen con el propio hábito de la escritura. El mismo autor es quien escuchó las declaraciones de Juan Benet quien decía ir por la página 400 de su novela y todavía no saber de que trataría. Vila-Matas utiliza ésta referencia para definir lo que es la escritura.


Todas estas ideas de lo que es la práctica de escribir me sonaron muy extrañas, muy ajenas. Todavía no salgo de mi asombro. Uno de los más brillantes escritores, tan solo se sienta a escribir “sin censuras” según propias declaraciones de lo que se le “atraviesa”. Y de esa gran cantidad de espacios, palabras, y comas, surgen las más elogiadas novelas. Acaso ¿será verdad que no hay que creerles NADA a los novelistas?


Como antítesis, el escritor argentino Martín Kohan plantea lo contrario. “Para comenzar a escribir, es necesario haber calculado todas las posibilidades y disparadores donde pudriera finalizar la historia”. Se lo ve como un obsesivo de la escritura, diciendo que “cada palabra tiene su peso, su textura y sus dimensiones, equivocarse en el uso de alguna es comparable con la desafinación de un cantante que no nos permite meternos de lleno en la letra de la canción”. Más humilde que Vila-Matas, Kohan (entre otros títulos publicó “2 veces Junio”, “Ciencias Morales” y “Segundos afuera”) muestra su forma de escribir tan solo como una de las formas, y enfatiza al decir: “en algún momento el propio texto nos dice para donde quiere ir, y uno tiene que tener la flexibilidad para escucharlo y corregirse” Sin embrago, difícilmente Kohan utilice la tinta sin antes tener el diseño de lo que quiere escribir.


El autor argentino, también le da mayor importancia a las motivaciones que resultan disparadores del texto. Se puede decir que antes que palabras hay una planificación y un diseño, pero antes que eso, el punto germinal de la novela, serán las motivaciones que el propio autor tiene por la escritura.


¿Por qué será que dos grandes escritores tienen métodos tan opuestos? Una buena respuesta podría hallarse al indagar en la personalidad de cada uno. Mientras Vila-Matas es fanático de la incertidumbre, de “lanzarse al vacío”, el mismo Kohan es quien reconoce que “le teme a la incertidumbre”, con muchísima seriedad sentenció “Si fui dos veces a un bar y me pareció cómodo, ¿Por qué ir en busca de otro?”.


La sensación final es fácil de describir, los dos hacen literatura y su firma en un libro es una autentica garantía. Unas palabras me han sonado más parecidas a las de un científico que suma, resta y divide muy cuidadosamente, no solo sus ideas, sino la locomoción hacia ellas que serán sus palabras, sus cadenas sintagmáticas y sus rimas. Mientras que otro tiene una impronta metódica más símil al de un artista plástico, quien subrayó que sus mejores textos los escribe al salirse de la rutina.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *