Con distinto olor…

Durante la semana donde solo se habló del interminable caso shocklender, del vice de cristina y de River en la promoción; el obcecado 678, utilizó la conmoción social por el tema River, para adjudicarle responsabilidades al grupo Clarín.


“Si baja River, el favorecido es el grupo Clarín quien tiene los derechos de televisación”

Bajo esta premisa (erróneamente hecha argumento para denostar la información del grupo) transcurrió la linea argumental y la agenda temática de los distintos medios oficiales.

Sus palabras ahora indicaban que los titulares de Clarín evidenciaban el interés del grupo para que el gigante millonario jugara en la “B” la proxima temporada. “River a un paso del abismo“, ” River cerca de la B”.
¿Acaso un equipo que está jugando la promoción, y para colmo pierde el primer partido 2-0, está lejos de la B? ¿Es equívoco ese título?

Tratar de asociar los títulos de Clarin, con el caos social que generan estos resultados deportivos; resultaron ser las relaciones más absurdas y menos argumentadas de éste programa.

No es mi intención negar la influencia de los medios de comunicación sobre el comportamiento social. Pero existen diversos estudios que comprueban que los mensajes que transmiten los medios, no son de influencia directa para el comportamiento de los múltiples receptores, en este caso los hinchas millonarios.

Por último, otra de las conjeturas que sostienen los medios “contra hegemonicos” (por propia denominación) es que el grupo Clarín alentaba el descenso de River, a través de su enunciación a la hora de informar. Lo cual lejos de ser verdad, es un completo absurdo.

Con ese mismo razonamiento podemos afirmar lo contrario: “La TV pública en su proyecto Futbol para Todos, enfocaba frecuentemente las lágrimas del DT de River, claramente porque le favorece el descenso de River”. Que un grande descienda, da muestras de la transparencia de un país con igualdad, sería la premisa subyacente.

En esta ocasión, sobraron conjeturas agrradas de los pelos, carentes de argumentos y congruencias teóricas. Si Clarín tiene sus intereses, porque no pensar que los medios oficiales los tienen. Si Clarín hace periodismo corporativo, ¿Por qué no nos podemos imaginar a los periodistas oficiales, como soldados de batalla que tienden a favorecer intereses de un sector y buscan quitar credibilidad a toda idea distinta?

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