¡No pasó!

Solo necesitaba escribirlo:

Todavía estamos ahí, sí. Sí, estamos ahí. Aquel cuco que parecía invencible, lo tenemos en los pies. Estamos en el vestuario, sí. Sí, en el vestuario. ¿El dolor? No, no existe el dolor. Porque estamos ganando, porque estamos jugando bien. Porque hace años que no era tan efectivo y peligroso, y ahora lo soy. Porque Deimon se fue con roja, sí, pero Rolando lo reemplazó y la está rompiendo. Porque Fer, Fer es mi ídolo. Si, mi idolo. Crecí con él y es inexplicable lo bueno y talentoso que es. ¿Que no estábamos entrenando? ¿Que no nos preparamos bien para el partido? Los estamos pasando por arriba. No hicieron pie en ningún momento porque defendimos bárbaro y el ataque tuvo fluidez.

Está la cancha llena, nos vinieron a ver muchas personas hasta Lanús y le estamos dando la alegría que vinieron a buscar. Hoy sí vinieron, hoy sí hay gente. ¿Con San Lorenzo? Ni el remisero que nos llevó se quiso quedar a vernos. ¿Con Hurlingham? Llenamos la popular. Sí, ese día llenamos la popular: el Papá de Rolando, la novia de Hugo y la Mamá de Herni. Lo recuerdo muy bien… Ese día copamos la popular. Fue el tercer partido del campeonato, pero el primero sin técnico. Llegamos a la final, sí a la final… ¡¡Sin técnico!! Y la final es hoy, y la estamos ganando.
Sí, estamos ahí, todavía no empezó el segundo tiempo. Este dolor inmenso, sin fin, no está, no existe, porque Sí, estamos ahí, ganando. Con mucha gente sí, una final… Sí, una final y la estamos ganando. Hugo gritando “Vamos dale dale Vamos”. Le sienta bien el capicúa. Deimon diciendo “No lo toqué” y yo respondiéndole “dale boludo, le hiciste la de rugby”. A mi derecha, justo a mi derecha está Leo, diciéndome “¡que golazo que hiciste!” y yo respondiéndole que tuve suerte… ¡lo vamos a ganar!
El negro, dando indicaciones… “Si la 1 no sale, denle continuidad al ataque”. ¿Qué me dijo? No ataques con el pique, juntá marcas y soltala rápido.Porque estamos ahí, porque es miércoles sí, pero no, es domingo y estamos ahí, en Sedalo… Entonces no sería ahí, sería acá. Estamos acá, en Sedalo, en el vestuario. Porque no salimos nunca a jugar el segundo tiempo, todavía estamos esperando que Tomás nos venga a buscar porque se nos hacía tarde para saltar a terminar lo que habíamos empezado.

Porque lo que todos vieron, no pasó. Nunca tire tres pelotas seguidas a la pared. Fer nunca dejo de atacar. Fer nunca me dijó, “estoy sin piernas, no puedo desplazarme en lateral”. Porque Hugo no corrió a la mitad de la cancha gritando “pasan como quieren viejo”, porque eso que vio todo el mundo, no pasó. Lo que todos vieron fue una realidad cuántica, pasó pero no pasó. Fue real, pero no.
No, no pasó. El gordi no se quedó sin aire. Seba no tuvo que jugar de win derecho. El negro nunca demoró en pedir minuto cuando se desmoronaba el equipo. Tomás nunca me dijo “dale que solo faltan 20 min y estamos ganando”.
¿Dolor? Dije que no. No hay dolor, porque estamos ganando; porque los tipos con nivel de segunda que están afanando en la cuarta, que todavía no perdieron en todo el año, están perdiendo y con pendejos de 18 años. ¿Quién había dicho que perdíamos caminando? Le estamos ganando, no hay dolor, no estamos nerviosos porque estamos jugando bien.
Sí. Estamos esperando a que empiece el segundo tiempo; mientras nos arengamos por el buen partido que estamos haciendo. Están todos, muchos que siguen a la primera, están acá, con la cuarta. Muchos que pensaron que estábamos regalados en la final, se quieren matar, porque estamos ganando.
Frustración no. Dolor… Sí, dolor… No frustración. La frustración es: Si hacíamos esto, ganábamos. El dolor es: Hicimos todo y perdimos. Nos equivocamos demasiado en 30 minutos. Pánico escénico, pelotas H3 que pesaban como una molotov. Pero ahora son livianitas, porque no estoy sentado escribiendo un miércoles. Es domingo. Es domingo y está por empezar el segundo tiempo.

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