Barajar y dar de nuevo

Análisis |  Muchas personas que siguen comprando el diario Clarín, han votado a Cristina. También muchos votantes de Macri, han votado al oficialismo nacional en las primarias. ¿Estamos ante la muerte de las idiologías? Si Clarín, a priori anti kirchnerista, no es influyente en la sociedad, ¿vale la pena la denuncia constante “Clarín Miente”?

En el año 2010, el escritor argentino, Martín Kohan publicó un libro llamado “Cuentas Pendientes”. Su novela, está compuesta por 170 páginas; en las primeras 120 nos cuenta una historia, y en ésa página se sucede un pequeño detalle que nos obliga a repensar todo otra vez.

Así como el final de “Nueve Reinas” la múlti premiada película argentina, a veces suceden cosas en la historia, que nos hace pensar todo de nuevo…

En el año 2008, famoso por la 125, muchos pensadores coinciden en que existió un clima destituyente. Según el libro de Sandra Russo, la presidenta misma asegura que el líder de Clarín, no la quería como candidata a presidenta y da la sensación de que ellos con sus medios, ejercieron presión para generar ese microclima que desembocó en la clase media yendo a plaza de mayo a protestar.

A raíz del episodio, potenciado por las elecciones legislativas del 2009, el gobierno empezó a trabajar en los medios oficialistas que aportarían mayor “pluralidad” en los medios de comunicación.

Se hizo una gran reforma en el canal estatal, se impulsó el sistema de televisión digital, aparecieron grupos oficialistas que se manejan como independientes. Apareció CN23, Tiempo Argentino, Diario Registrado. Canal 9 fue a parar a manos de dos personas, una de ellas, relacionada con el gobierno.

Aún así, si mis números son correctos, el diario clarín disminuyó sus ventas de forma nominal, pero no de forma porcentual. Es decir, se sabe que se compran menos diarios que años anteriores, aún así a comparación con los otros dos diarios con más tirada, Clarín sigue vendiendo lo mismo.

Es decir, Clarín vende lo mismo, llega a las mismas personas, lo mismo que TN, Radio Mitre y todos los demás medios que pertenecen a éste grupo.

Es verdad que ahora hay mayor cantidad de medios con idiologías opuestas, pero también es cierto que su llegada es mínima en comparación con los medios tradicionales.

Luego del resultado de las elecciones primarias, vale la pena preguntarse: ¿Tanto influyen “los medios hegemónicos” en las personas?¿Tienen el poder para crear sentido común?

Ésta nueva época del periodismo cuestionador del propio periodismo, debe culminar en una nueva forma de abordar la actividad. Los periodistas siempre han funcionado como controladores del estado, ¿pero quien ha controlado al cuarto poder?

La “objetividad” que antes podía aplicarse a “el diario”, es símil a lo que hoy llamaríamos científico. “Un estudio científico dice…” bastaría para acreditar mis palabras ahora mismo. Hace no muchos años, “El diario dice..” Era una muy, muy buena garantía de seriedad y objetividad.

Es importante utilizar éstas elecciones como punto de inflexión, para repensar todo otra vez. Tal vez los medios puedan fogonear un microclima, pero no puedan cambiar el rumbo de una nación.

La medición, una regla de la política actual

La aparición del rating ha obligado a todos los programas televisivos a seguir su lógica, y el ritmo vertiginoso que ésta conlleva no se hizo esperar. Ya que los discursos políticos han entrado en zona de medición palabra por palabra… ¿Se puede afirmar que las campañas políticas han sido absorbidas por la lógica del rating?

Con la llegada del nuevo milenio, en la TV se empezó a implementar lo que hoy es una herramienta básica en cualquier productora televisiva: El rating minuto a minuto. Si bien desde antes el rating era una herramienta constitutiva de un programa de televisión, a partir del conocimiento instantáneo de la cantidad de audiencia, los contenidos de los programas mutaban al ritmo del minuto a minuto.

Se puede afirmar, que los programas constituyen y moldean sus rutinas en el mismo momento que se están ejecutando: Notas que se extienden por demás, visitas que se reducen sobremanera; son repercusiones claras del  ‘minute by minute
Los fenómenos de la fugacidad y la dispersión, son características claves de estas épocas. La aparición del twitter representa el mejor reflejo de ésta realidad. Las audiencias ya no son fieles a sus programas, la variabilidad del rating, inclusive en sus picos y depresiones, dan muestra de ello.
Ésta ley del rating ha contaminado muchos otros ámbitos. Los politicos moldean sus discursos, los planifican a partir de palabras clave, y evitan ciertas terminologías acorde a la medición que van teniendo.
En la campaña por la ciudad, muy notoriamente pudo verse una acatación total, por parte de ambos contendientes a las leyes del minute by minute.

Un gran cambio de paradigma en la estrategia de Daniel Filmus y un Mauricio Macri que elegía sus apariciones acorde a los números. Sus propios colaboradores admitieron antes de la segunda vuelta: “Como están los números, no va a haber debate”. ¿Para qué arriesgarse a perder imagen, estando arriba? Parecería ser la premisa.

En el caso del candidato del Frente Para la Victoria, la constitución de la campaña a través de la medición, fue más notoria:

En la primer imagen se puede observar un mensaje de confrontación: “Llegan los que sí pueden” haciendo alusión a las falencias del oficialismo distrital. En ese entonces, el gobierno nacional kirchnerista, seguía con su línea de confrontación que le aseguraba propia identidad. El clima de multitud kirchnerista estaba en su auge.
Luego del abultado triunfo macrista, los números le dieron la espalda a la campaña confrontativa, la intención de voto tendía a bajar y el cambio del diseño propagandistico no se hizo esperar.
Luego de la esperada derrota en segunda vuelta, el mensaje del ya ex candidato a jefe de gobierno, fue más conciliador. Símil al discurso de cristina en campaña.

Decir que Macri junto a su asesor de campaña, Jaime Durán Barba, ha compuesto su discurso mediante la lógica del rating es un acierto que está a la vista.

Claro está que la lógica publicitaria, trazada por el rating, ha llegado a la política hace mucho tiempo. No está en discusión que la ideología de los políticos no cambiará por sus malos números, pero si estamos seguros, que si los números no lo favorecen, será un buen motivo, para dar vuelta la página.

Lo cual ratifica que el único sentido de una campaña, es la victoria. El único fin del proceso político, es el triunfo. Quizá el partido gobernante lo sepa mejor que nadie: “Frente para la vitoria”. No importa el contenido, importa la victoria.

Ciencias de la Creatividad

|Nota de opinión|   Hemos escuchado muchas veces que la democracia es un mal sistema, pero el mejor conocido. Que el capitalismo es un mal sistema, pero el mejor conocido. Que las ciencias sociales son inconducentes, pero adivinen que: ¡son lo mejor conocido!


La discusión acerca del rol de las ciencias sociales, no son una novedad en el ámbito. 

¿Para qué sirven?

Los libros discriminan dos tipos de ciencias sociales. Las “verdaderamente útiles” y las otras. Las explicativas, acumulativas, que buscan conocimiento para aplicarlo a fines prácticos. Por otro lado, las que buscan interpretaciones, las que tienen como cometido crear significados Si, crear significados.


En un mundo que ya se dio cuenta que el valor simbólico, es más poderoso que el valor material, crear significados puede sonar importante. Una discusión puede ser trascendente en la historia, o ser olvidada rápidamente así los cientístas dispongan.

El problema ahora, es que justamente crear significados, data de creatividad. De lo nuevo. Hay quienes dicen que creatividad, es una capacidad de conectar lo – a priori – inconexo. Creatividad se trata de encontrar lo novedoso, algo que no conocemos, algo nuevo, pero con cosas que podemos ver. Creatividad, sí, creatividad: ver cosas que otros no, con los mismos ojos y los mismos objetos. Solo que para unos ojos, los más creativos, aparecen cosas en el escenario que para los demás ojos, eran inverosímiles.

Los más creativos de la historia, fueron motivo de chiste. “También se rieron de Julio Verne” dice la frase. Que hayan aparentado ser un chiste refuerza mis palabras. Ellos vieron cosas que para los demás eran inverosímiles, ideas que no entraban en las posibilidades, ni siquiera del pensamiento. Sólo como un chiste tenía lugar en la imaginación.

Aquí el Leitmotiv del texto: Un país que es capaz de producir toneladas y toneladas de trigo, maíz, arroz, soja, carne, etc. ¿Es merecedor de hambre?

Es difícil hablar de números en la argentina de hoy. Pero todo indica que el 30% es pobreza, el 8% es desnutrición.

Imaginemos que tenemos un buen sueldo, muy bueno. Somos una familia numerosa, de diez integrantes y  ganamos cien mil pesos por mes. ¿No nos queremos preguntar, por qué tres de nosotros están pasando hambre?¿O preferimos buscar alguna idea ridícula tal como “estos tres nacieron últimos” o “estos tres son más vagos”, o algo como “en la historia de la familia, los más feos no comen”?

Puede sonar reduccionista mi ejemplo, como el planteo en sí. Podríamos ser más abarcativos y evaluarlo a nivel mundial. ¿Por qué el mundo administra tan, pero tan, tan mal los recursos? ¿Por qué dejamos que un continente entero (África) sea dominado por el hambre y la falta de?

A las ciencias sociales: ¿No es hora, de aplicar todos los textos leídos, todos los conceptos trabajados, y sentarse a crear, a partir de ellos, algo bueno?


¿A caso, no nos hemos dado cuenta, que los votos no modifican nada, que la democracia, es endeble para cambios estructurales, que el capitalismo quizá, sea una mala decisión?

O tal vez, Caparrós tenga razón. Funcionamos de una forma polarizada, es democracia o dictadura, es capitalismo yankee, o comunismo ruso. Es lo menos peor. Nada nuevo, no hay lugar para algo nuevo, o eso nuevo puede ser peor…


¿Puede ser peor?

Quizá esté pidiendo mucho: salir a trabajar, conseguir un ingreso, leer de corrido y filosofar sobre la vida y la muerte; a unos niños que se creen adultos pero son bebes, bebes que aún gatean, porque creen que es mejor que caminar

Gobernar y Administrar, dos paradigmas políticos

¿Qué es la política? ¿Es administrar una sociedad a parir del estado, teniendo en cuenta necesidades y recursos para satisfacerlas… O es algo más que eso?

¿La política tiene que ver con la lucha por el poder, con la identificación de valores, con la cohesión social?

Estas últimas jornadas electorales, han dejado mucha tela para cortar. Lejos de terminar con los números, todo ha empezado con ellos. Las concepciones que parecían plasmarse luego de la muerte de Kirchner, están hoy puestas en duda.

Días después del batacazo del Pro en Santa Fe, no faltaron las críticas y planteamientos acerca de éste fenómeno. Horacio Gonzalez no tardó en salir a declarar acerca de la llegada de Del Sel, como un “Vaciamiento de la palabra política“. Macri y Del Sel, han pasado la prueba de las urnas. Ambos han conseguido un buen caudal electoral. ¿A caso se equivocaba Forster, en el mes de mayo, al hablar de una “politización muy interesante de la sociedad”, dado que ahora las urnas están eligiendo “el vaciamiento”?

Ambos paradigmas, según González y compañía, el de la política y el de la “no-política” eran fácilmente identificables en cualquier cuarto obscuro de la ciudad de buenos aires. El electorado, ha elegido en mayoría (64%) a un “no-político” como Macri, justamente para llevar adelante políticas del estado distrital. ¿No suena algo ridículo?

Me temo que González, solo ha visto o manifestado una sola concepción de lo que es la política. Un sector de la sociedad, está pidiendo una forma de hacer política vista como la simple administración de un estado; en tanto otra, la que más le gusta a González, está relacionada con la forma clásica de llevar adelante un gobierno.

Unos ven a la práctica de la actividad como la posibilidad de gobernar, de contar la historia, de generar cohesión social mediante una identidad, establecer mismos valores y por sobre todas las cosas, ven  al ámbito político como un espacio interdisciplinario en el cual se da la lucha por el poder.
En el caso particular del kirchnerismo, ha elegido generar cohesión mediante el conflicto, siempre evidenciando quienes son “los buenos” y quienes son “los malos”. Han tomado medidas en beneficio de los sectores más vulnerables, tales como la asignación universal por hijo, jubilación para amas de casa, futbol para todos, netbooks para todos, etc. representando así, un poder en bien de las mayorías.

Fácil es probar este concepto de “los buenos y los malos” observando esta tapa de la revista veintitres. El pasado referido a la imagen del campo, el futuro, como imagen de excelencia de optimismo y de eficiencia, de la mano de técnopolis, feria impulsada y auspiciada por el kirchnerismo. En esta tapa es el campo, pero bien valdría el modelo de los ’90, la lucha con la dictadura o los monopolios, figuras que planteadas de esta manera, difícilmente uno pueda apoyar.

Quien no se quiera aferrar al pasado, a esos viejos valores, a la oligarquía (según discursos del mismo Nestor) ya sabrá a quien apoyar. Quien desee ese modelo de eficiencia del futuro, es sabido, cual es la boleta que debe poner en las urnas, el que no; el que quiera ser representado por ese modelo obsoleto del poder en manos de unos pocos oligarcas, elitistas, será un enemigo.

Parece ser éste el mensaje dominante del kirchnerismo.

Por el otro lado, la boleta que más veces fue introducida en las urnas el día de ayer, no tenemos el opuesto, tenemos la versión simple de la práctica política.
Es el paradigma ampliado de la economía doméstica, donde tenemos ingresos y necesidades. Las decisiones del líder político pasarán primordialmente por la administración de esos recursos.

En el caso del macrismo, hay valores, siempre los hay; pero estos no siempre son los correspondientes con las mayorías, entonces no son difundidos ni exhibidos con orgullo. El Pro, siempre se basó en los números, Macri no podría administrar un país sin estadísticas confiables. Lo que mide se dice, lo que no mide es mejor callarlo. Lo que suma gente, votos, lo imprimimos y lo fotocopiamos, lo que nos quita adhesión, lo guardamos en alguna carpeta que sea difícil de encontrar.

Macri, no hace actos, se expone a conferencias de prensa, lo cual es muy significativo. Por que en esa forma de mostrarse, el poder no aparece. No se muestra como un caudillo, atrás de esa mesa, hay muchas personas sentadas una al lado de la otra, lo que daría cuentas de una supuesta horizontalidad.

Cristina no ofrece conferencias de prensa, hace actos con discursos elaborados. Con grandes dotes retóricos, hace referencia al pasado para introducir ideas semi-digeridas, no en búsqueda de más votos, sino de mayor identidad. En todo acto, es fácil observar quien ostenta el poder. En tanto Macri gana en votos, Cristina gana en identidad (en lo que respecta a discursos). Eso explicaría (en parte) porque mucha gente se manifiesta kirchnerista, y tanta otra le teme a decirse macrista.

En esta elección, ambos modelos fueron testeados. Distinto de lo que afirma González y grandes sectores del kirchnerimo, Macri no es “no-político”, Macri es el representante moderno, de otra forma de encarnar la política. Se puede afirmar, sin incurrir en descalificaciones que muy mal o excelente, Mauricio busca administrar, en tanto el resto busca gobernar.