Gobernar y Administrar, dos paradigmas políticos

¿Qué es la política? ¿Es administrar una sociedad a parir del estado, teniendo en cuenta necesidades y recursos para satisfacerlas… O es algo más que eso?

¿La política tiene que ver con la lucha por el poder, con la identificación de valores, con la cohesión social?

Estas últimas jornadas electorales, han dejado mucha tela para cortar. Lejos de terminar con los números, todo ha empezado con ellos. Las concepciones que parecían plasmarse luego de la muerte de Kirchner, están hoy puestas en duda.

Días después del batacazo del Pro en Santa Fe, no faltaron las críticas y planteamientos acerca de éste fenómeno. Horacio Gonzalez no tardó en salir a declarar acerca de la llegada de Del Sel, como un “Vaciamiento de la palabra política“. Macri y Del Sel, han pasado la prueba de las urnas. Ambos han conseguido un buen caudal electoral. ¿A caso se equivocaba Forster, en el mes de mayo, al hablar de una “politización muy interesante de la sociedad”, dado que ahora las urnas están eligiendo “el vaciamiento”?

Ambos paradigmas, según González y compañía, el de la política y el de la “no-política” eran fácilmente identificables en cualquier cuarto obscuro de la ciudad de buenos aires. El electorado, ha elegido en mayoría (64%) a un “no-político” como Macri, justamente para llevar adelante políticas del estado distrital. ¿No suena algo ridículo?

Me temo que González, solo ha visto o manifestado una sola concepción de lo que es la política. Un sector de la sociedad, está pidiendo una forma de hacer política vista como la simple administración de un estado; en tanto otra, la que más le gusta a González, está relacionada con la forma clásica de llevar adelante un gobierno.

Unos ven a la práctica de la actividad como la posibilidad de gobernar, de contar la historia, de generar cohesión social mediante una identidad, establecer mismos valores y por sobre todas las cosas, ven  al ámbito político como un espacio interdisciplinario en el cual se da la lucha por el poder.
En el caso particular del kirchnerismo, ha elegido generar cohesión mediante el conflicto, siempre evidenciando quienes son “los buenos” y quienes son “los malos”. Han tomado medidas en beneficio de los sectores más vulnerables, tales como la asignación universal por hijo, jubilación para amas de casa, futbol para todos, netbooks para todos, etc. representando así, un poder en bien de las mayorías.

Fácil es probar este concepto de “los buenos y los malos” observando esta tapa de la revista veintitres. El pasado referido a la imagen del campo, el futuro, como imagen de excelencia de optimismo y de eficiencia, de la mano de técnopolis, feria impulsada y auspiciada por el kirchnerismo. En esta tapa es el campo, pero bien valdría el modelo de los ’90, la lucha con la dictadura o los monopolios, figuras que planteadas de esta manera, difícilmente uno pueda apoyar.

Quien no se quiera aferrar al pasado, a esos viejos valores, a la oligarquía (según discursos del mismo Nestor) ya sabrá a quien apoyar. Quien desee ese modelo de eficiencia del futuro, es sabido, cual es la boleta que debe poner en las urnas, el que no; el que quiera ser representado por ese modelo obsoleto del poder en manos de unos pocos oligarcas, elitistas, será un enemigo.

Parece ser éste el mensaje dominante del kirchnerismo.

Por el otro lado, la boleta que más veces fue introducida en las urnas el día de ayer, no tenemos el opuesto, tenemos la versión simple de la práctica política.
Es el paradigma ampliado de la economía doméstica, donde tenemos ingresos y necesidades. Las decisiones del líder político pasarán primordialmente por la administración de esos recursos.

En el caso del macrismo, hay valores, siempre los hay; pero estos no siempre son los correspondientes con las mayorías, entonces no son difundidos ni exhibidos con orgullo. El Pro, siempre se basó en los números, Macri no podría administrar un país sin estadísticas confiables. Lo que mide se dice, lo que no mide es mejor callarlo. Lo que suma gente, votos, lo imprimimos y lo fotocopiamos, lo que nos quita adhesión, lo guardamos en alguna carpeta que sea difícil de encontrar.

Macri, no hace actos, se expone a conferencias de prensa, lo cual es muy significativo. Por que en esa forma de mostrarse, el poder no aparece. No se muestra como un caudillo, atrás de esa mesa, hay muchas personas sentadas una al lado de la otra, lo que daría cuentas de una supuesta horizontalidad.

Cristina no ofrece conferencias de prensa, hace actos con discursos elaborados. Con grandes dotes retóricos, hace referencia al pasado para introducir ideas semi-digeridas, no en búsqueda de más votos, sino de mayor identidad. En todo acto, es fácil observar quien ostenta el poder. En tanto Macri gana en votos, Cristina gana en identidad (en lo que respecta a discursos). Eso explicaría (en parte) porque mucha gente se manifiesta kirchnerista, y tanta otra le teme a decirse macrista.

En esta elección, ambos modelos fueron testeados. Distinto de lo que afirma González y grandes sectores del kirchnerimo, Macri no es “no-político”, Macri es el representante moderno, de otra forma de encarnar la política. Se puede afirmar, sin incurrir en descalificaciones que muy mal o excelente, Mauricio busca administrar, en tanto el resto busca gobernar. 

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