El poder de la cultura, algo más qué el poder político

| Opinión |  Resulta muy sencillo, veinte años después, hacer fuertes críticas sobre el pasado político de la argentina:

 “Privatizar todo, es una pelotudez más grande que una casa””¡El corrupto de Menem con su convertibilidad arruinó el país, destruyó la industria nacional!”

Más interesante que caer en el facilismo de la crítica, es tratar de entender los mecanismos que han operado para que el proyecto político de ése entonces, se llevara a la práctica.
Lo cierto es que todos los comentarios que hoy nos arroja el sentido común, no eran parte de las ideas hegemónicas argentas en esos tiempos. Hoy parecería un absurdo apostar a capitales privados, ya qué ahora entendemos que una empresa viene a buscar su ganancia, a costas de las necesidades del ciudadano.
En ése entonces, los signos culturales tenían otros significados distintos:
Doña rosa salía a la calle, y el teléfono público no andaba, estaba roto. Pero el que la empresa multinacional, símbolo de excelencia y calidad, le traía, andaba a la perfección.
Más allá de la metáfora de Doña Rosa, y del hecho fáctico de que muchos teléfonos públicos no anduvieran, la moraleja es que las ideas hegemónicas, las más fuertes y predominantes en el ámbito ideológico, eran ésas. Lo público, era tan sólo una muestra gratis y rota de lo privado.
En ése contexto cultural, no suena tan disparatado que un presidente ejecute esas políticas y que las bestias duerman, en vez de hacerlas retroceder.
En el siglo XIX, Darwin vino a América y se llevó a dos “criaturas” para estudiarlas. A lo que Darwin llamaba criaturas, hoy le diríamos aborígenes o pueblos originarios. Por supuesto que a oídos del siglo XIX, no sonaba extraño. Un científico llevándose a dos “criaturas” para estudiar la evolución de la especie. ¿Qué diríamos hoy?
Hoy, las ideas hegemónicas son otras. Opuestas a los ’90.
Tal vez en veinte años digan que el kirchnerismo fue la fuerza que entendió las necesidades de la gente y pudo obrar en consecuencia. O quizá, que destruyeron al campo, por permitir el fenómeno de la soja, o que vaciaron el país de capitales extranjeros. Sólo lo sabremos dentro de veinte años, cuando criticar y repetir, sean acciones que estén a la orden del día.
Para los especialistas en estudios culturales, quedará la premisa: 
¿Quién y cómo se instauran las ideas hegemónicas? 

A 5 años de su “desaparición”, que sirva para algo..

El 18 de septiembre se cumplieron 5 años de la desaparición de Jorge Julio López. Un albañil que fue militante peronista en las épocas que defender ciertas ideas, era causal de muerte. Una persona que declaró contra poderes que aún hoy siguen existiendo:
Muchos twits, un sólo mensaje:

A la bestia: confusión

Opinión | El caso Candela Rodriguez, tomó un tinte emotivo en la opinión pública difícil de explicar. Parecía ser la explosión de lo que se venía oliendo como un caso más de trata de blancas. Lejos de transformarse en un punto de inflexión, el tema fue absorbido por la nebulosa y la oposición demostró que su derrota está consumada.


Todos pensábamos que el caso, era el último que la sociedad soportaba. Que ya el clima estaba muy pesado, que la calle lo pedía, y una protesta por lo que se creía, otra más, otra niña  cooptada por la trata de blancas.
Muchos factores transformaron éste hecho en una metáfora de la política de estos días. Al tema Candela Rodriguez lo envolvió la nube de la confusión, la misma que sobrevuela los días del kirchnerismo en el poder.  Si la familia tuvo que ver o no, si la policía fue ineficiente, o si fue, como dicen muchos, un ajuste de cuentas; nadie lo sabe, o por los menos no con seguridad.

Lo cierto es que luego de la conmoción social, nuestra historia siempre contó con aquellos personajes que trataron de morder un poco de capital simbólico. De transformar ese dolor en activismo, de colmar alguna plaza en búsqueda de reconocimiento. El más ilustrativo sin duda alguna, el caso Axel Blumberg.

Ésta vez, a diferencia de otras ocasiones, el dolor se quedó en el sentimiento. Aquellos especialistas en comunicación, deberán analizar si la prensa le tiró nafta al fuego, o por el contrario,  las masas lo hicieron y la prensa sólo abasteció a las bestias.

Sólo Cristina y su aparato comunicacional, saben cómo salieron tan airosos de todo esto. Nadie dice que se puedan revertir los números, pero ningún opositor tomó la batuta vaticinando certezas, atacando al oficialismo, persuadiendo a las multitudes para ganar algunos votos.

No importa si han reconocido su derrota o no. Su desaparición en un momento importante habla por sí sóla. Pero dos meses antes de las elecciones, ni siquiera tratan de manchar al gobierno con éste hecho, que por algún motivo – acumulación o especial sentimentalismo – fue el preferido de lagente. Sin duda alguna, han tirado la toalla.

Lentamente el tema dejó de ser el que lagente no tolera: trata de blancas. Para ser una tremenda confusión. Si fue un secuestro extorsivo o un ajuste de cuentas, lagente respirará tranquila, no son temas que vayan a alarmarlos, o no por ahora.

Entre tanto menjunje nos estamos olvidando de lo más importante. Un gobierno con poder, con mucho. Un tanto ganado por buenas decisiones políticas, otro tanto por la situación económica favorable y al fin, los votos.

¿No estamos en condiciones de exigirles, luego de haberles dado el 50% de apoyo, al menos un poco?

Una fuerza que se instauró como progresista y combativa. Que en su discurso se jacta de su lucha con los monopolios. ¿No es hora, que den la pelea, la verdadera pelea, a los monopolios más fuertes que se encuentran dentro del poder, como la policía en cualquiera de sus versiones?

El gobierno no es responsable, sería absurdo pensarlo. Pero sí será responsable, si luego de acumular tanto poder, no es capaz de matar al parásito que viene alimentando.