El interés político, algo más que el interés humano

Análisis | Ayer se publicó el artículo en el que estuve trabajando hace una semana y media. (Traje mucho material de El Cucho, costó editarlo y seleccionarlo). Dejo el link.
En la nota queda expuesta la problemática que sufre un pueblo que padece una enfermedad terminal: la incomunicación.
El video fue recortado por cuestiones de extensión, acá está completo.
¿Cómo se viste la política? ¿Dónde está… atrás de un escritorio? ¿Tiene traje? ¿Cómo camina la política? ¿Lleva zapatos? ¿Tiene perfume?
Estuve haciendo averiguaciones, aclaro, informales. Una antena costaría alrededor de 30 mil pesos. Pedir una  ¿es mucho? Reformulo la pregunta, ¿es necesario que alguien la pida?
Me encanta, me gusta, hay que reconocerlo. Patricio Caruso es un idealista. Sueña con que la política sea una actividad para comprometidos con la sociedad y no para millonarios. Sueña con que la política se saque el traje y se remangue los pantalones para llegar a pueblos como El Cucho. Sueña con que ni haya que pedir una antena, porque simplemente hubo un político que pasó por ahí y dejó las monedas para que la compren. ¡Qué ingenuo!
 Los que pertenecemos al proyecto “Escuelitas de Frontera” (de la EEMN 6), sabemos que cuando viajamos a las escuelas nos insertamos en otros significados. Cada cultura -siglo XXI – es entendida como un encademianto de significaciones y valores. Nosotros abandonamos los nuestros, abandonamos la facultad, el ideal de qué un título te hace ser alguien, tal vez un auto, tal vez el barrio donde vivas. Y nos raspamos las rodillas con la realidad. Vivimos con ellos, lloramos con ellos, reimos con ellos.
¿Es mucho pedir que un político lo haga?
Acaso ¿el sistema es tan perverso que obliga a los mismos políticos a “hacer política” sólo donde haya mucha gente? ¿Estamos viendo a las minorías con una carga tan peyorativa qué sólo por favorecer a 400 personas, no vale gastar unas moneditas? ¿Porque sean “pocos votos” no hay interés?
El absurdo: todos concuerdan en que la población se haría hasta del triple, de haber una ruta en condiciones y una antena que dé comunicación. Entonces el argumento de los votos deja de ser válido. Falta de interés, falta de visión a largo plazo, falta de imaginación, faltas, y más faltas. Olvidos, y más olvidos.

Lo más triste, los planes sociales representan la frutilla de la perversión de éste sistema. (no culpo al gobierno) Conocí mucha gente, realmente mucha, qué vive de los beneficios sociales. Ellos reciben 200, algunos 300, los más “afortunados” 450 pesos. Pero pierden muchísimo más que eso. El periodismo “no puede” escribir sus nombres, ellos “no pueden” ejecutar reclamos, solo están ahí, de algún modo alienados, por qué un chiflido, un toquecito de hombros, será suficiente para sacarles los 200 pesos que para ellos son vitales.
En la facultad estudiamos lo importante del valor simbólico, “si no está escrito en ningún lado, pero no lo podes hacer, estamos ante la peor forma de dominación”. Nadie me va a creer si digo que lo más “noticiable” quedó fuera de la nota. Perjudicarlos es lo último que haría, el que quiera entender, que entienda.
Seguiré siendo descalificado por ser un idealista, que piensa que no es normal que no PUEDAN hacer el secundario. Soy un idealista, por pensar qué está mal que las ambulancias tarden tres horas reloj en llegar. Soy un joven con ideas locas, por pensar que siendo pocos, también son humanos y tienen necesidades. Qué loco…

Por lo pronto, los pobladores de El Cucho viven una extraña realidad: algunos meses aislados y durante todo el año incomunicados, se despiertan a la mañana e izan la bandera, bandera que también es celeste y blanca. 

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