La lucha por un terreno: Entre presiones y promesas

“Luego de tanto esfuerzo, nos han entregado 77 hectareas” dice Enrique “Quique” Mosquera, delegado de la CCC en Libertador San Martín, pero aclara “Aunque es algo histórico, seguimos nuestra lucha”. Sin embargo lo acontecido en Ledesma provocó un efecto en la provincia que está lejos de resolverse. Las tomas de Libertador contagiaron a cientos de familias que se cansaron de esperar y fueron en busca de lo que consideran un derecho: un lugar para vivir.

Joel Cejas mostrando el “Canal de la Muerte”

Más de 60 días de espera en un campamento donde no hay baños y buscar agua potable es poner en riesgo la vida. Fronesis llegó a la ciudad de Perico, a 36 km de la capital provincial, en un terreno que pertenece al hospital local, en las afueras de la finca del Pongo, donde vive Joel Cejas desde hace más de dos meses.

No es verano, pero el sol pareciera no saberlo y pega fuerte, casi tanto como el viento, qué dicen, ya derribó algunas carpas. Por eso Joel decidió reforzar su asentamiento con unas pocas chapas, convirtiendo el suyo en uno de los más sofisticados del predio.
Llegó después de varias vueltas, junto con su mujer y su hijo fue desalojado de su departamento en el mes de abríl. Ahí empezó su aventura por conseguir una vivienda. “A fines de Julio estuvimos asentados en el aeropuerto, nos prometieron que acá había tierras para nosotros” refiriéndose a la parte baja del terreno, “pero llegamos y nos encontramos con los arrendatarios armados” agrega “antes de que haya incidentes, nos trajeron para acá”, lugar en donde se encuentra desde el 2 de agosto.
Cuenta que vive de “changas” y los días que no trabaja se dedica a perseguir a las autoridades, “nos prometieron que nos traerían baños químicos y nada, qué iban a venir a hablar con nosotros para asignarnos un lote y nada” dice Joel, “ahora nos dijeron que esperemos una semana, que todo se va a resolver”, lo único que lo mantuvo con calma fueron las múltiples y sucesivas promesas incumplidas, aclara que “tampoco tenemos de qué agarrarnos”.

“Juntamos unos pesos entre muchas familias para hacer la olla solidaria” menciona Mónica, la mujer de Joel. Los días que almuerzan se reúnen para abaratar costos y compartir un momento entre todos. Dice que se turnan para enfrentarse al “canal de la muerte”, un caudal de riego utilizado por la finca que abastece a toda la toma de agua potable. La gran velocidad de la corriente hace que se torne una actividad de alto riesgo, de hecho el canal porta un letrero de advertencia, “Cuidado; Peligro de muerte”(foto).

Lo cierto es que más de 90 familias se encuentran ocupando un predio que “está libre desde toda la vida”, no se animan a construir ya que sería una inversión grande por algo que no es seguro. Esperan que los reubiquen, pero corren rumores que después de las elecciones viene lo peor.

Distinta es la situación en la localidad de Huaico Chico, en San Salvador de Jujuy: Enfrente del concejo deliberante se ven asentamientos más desarrollados y algunas banderas argentinas. Acomodando ladrillos y tomando medidas está Daniel Arce un comerciante independiente de 36 años que vivió siempre en la casa de su mamá. La misma casa que lo vio casarse, vio nacer a sus 4 hijos, el mismo lugar que comparte con su hermano, su cuñada y sus sobrinos.

“Mis hijos están creciendo, necesitan su espacio” aclara Daniel que se encuentra en la toma de Huaico Chico desde los primeros días de agosto. Ledesma fue ése grito de aliento que lo obligó a sentarse y a hacer números. “Un alquiler cuesta 1200 pesos, yo trabajo 12 hs por día y no puedo ganar más de 1500” lo que convirtió un terreno para construir, en una necesidad obligada y lo llevó directo a la toma.

Daniel Arce y su compañero, Patricio. En Huaico Chico

“Estas tierras son militares, siempre estuvieron libres” dice Nelson Ávila quien está ayudando a Daniel en la construcción. Ambos sienten la misma incertidumbre que Joel en Perico. “No sabemos qué va a pasar, nadie nos da una información de nada. Vinieron el primer día y dijeron que le sacarán los beneficios sociales a todos los que permanezcan en la toma” agrega “la mayoría se fueron por eso”. Los que quedaron pudieron organizarse y lotear ellos mismos el terreno, ahora quieren empezar a construir. “Nos dijeron que no nos iban a dar nada, ni agua ni luz, por eso la construcción no avanza”, finaliza.

Aseguran que sólo en Libertador San Martín hay 12 mil familias que están en condiciones de recibir su lote. Pero la crisis habitacional la padecen 23 mil grupos familiares en toda la provincia, según propias estimaciones de la CCC de Libertador. En un comienzo las tomas eran de 180, hoy llegan a las 60, el plan “un lote jujeño para cada familia que lo necesite” le dio calma y retiró de las tomas, a las familias. Muchas siguen en la espera.

*Trabajo de campo realizado el viernes 30 de Septiembre, nota redactada el viernes 14 de Octubre.

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