“El periodismo no puede ser militante, son dos conceptos contradictorios”

Mariano Obarrio, reconocido periodista de La Nacion, reflexiona sobre su profesión para FronesisBlog. Ve a 678 como “chimento de vedettes”. Piensa que fijarse en la ideología del periodista es una “simplificación” ya que “lo importante es la información”. Habla de persecución a los medios y asegura: “parece que muchos en la argentina le gusta el nazismo y no lo sabíamos”. Imperdible.
En el marco de la serie de entrevistas que lleva acabo FronesisBlog, sobre el periodismo y la sociedad, Mariano Obarrio respondió con mucha altura a las consignas. Empieza definiendo a la profesión del periodista como la práctica de informar a la ciudadanía sobre el accionar de sus autoridades, ya sea políticas, educativas, legislativas o judiciales. “Siempre la prensa molestó al poder”, dice.
Siempre quiso revelar lo oculto, el periodismo fue su vocación y con mucha trayectoria en los medios, se le nota. ¿Cambia la forma de ejercer el oficio según el gobierno de turno? Para Mariano Obarrio es un rotundo sí. “El gobierno K restringe varias fuentes de información. Uno siempre termina llegando a la fuente directa, pero lleva mucho más trabajo y de un modo circular, en vez de una forma directa”.  Aclara que “no cambia la forma de transmitir la verdad, pero sí el modo de llegar a ella”.

Para el periodista, la actividad debe tratar de contar los hechos del modo más completo e imparcial posible.
Algunos intelectuales aseguran que la idea de 678 como periodismo funcionaría si cada fuerza política tiene un programa como tal. Respecto a eso, Obarrio dice que el periodismo de periodistas “me parece triste, bajo y conspirativo. Es el mismo espectáculo de vedettes en los programas de chimentos”. Y va más allá, “Es una práctica que inventó el finado Nestor Kirchner para enfrentar a unos con otros. Divide y reinarás.”

También lo ve como una trampa que el kirchnerismo le tendió a algunos periodistas y remata: “Por suerte ninguno con trayectoria cayó, ya que la mayoría son jóvenes. Sacando a Víctor Hugo – que viene de los deportes – y a Barone, muy lamentables ambos.” Asegura que de esa forma se desprestigia al mensajero, tratando de desacreditar el mensaje. Polemiza:Las persecuciones, los escraches, no hacen más que difamar, injuriar, destruir el prestigio cobardemente desde un lugar de supuesta autoridad. Son prácticas nazis. Pero parece que a muchos en la Argentina les gustaba el nazismo y no lo sabíamos.”

“Fijarse la ideología del periodista, me suena más a persecución ideológica que a privilegiar el valor de la veracidad de la información, dice. Hace referencia a las mediciones: “El rating demuestra que la gente quiere que le cuenten la verdad, y no saber a quién vota el periodista que habla”. Desacreditar el mensaje por la ideología del mensajero, para Obarrio, es una “simplificación”, contundente.

Mariano Obarrio lleva una extensa trayectoria informando para La Nación desde la casa rosada. Pasó a ser una cara visible del periodismo independiente luego de su choque con el ministro del interior, Florencio Randazzo, en el cual le preguntó si había que pedir permiso para publicar un testimonio de la oposición. Desde este espacio le agradecemos la buena predisposición.

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