INFIDELIDAD Y FACEBOOK, UNA BOMBA DE TIEMPO

Le alquiló una quinta a su amante. Después de tres meses de tironeos se pelearon. Ella le abrió una cuenta en Facebook con fotos de él, en plena trampa. Etiquetó a su mujer, con la que comparte un hijo. Una historia de infidelidad donde el Facebook es el detonante de la ruptura.

¿Cualquiera puede abrir una cuenta con tu nombre, apellido y enviarle fotos a tus familiares? ¿Cualquiera puede establecer tu perfil personal en la red?

Roberto es un mecánico de la vieja escuela. De los que acumularía posters de mujeres desnudas en su taller, sólo que trabaja en una empresa de transportes, y está a disposicón para arreglar cualquier desperfecto vehicular. Está casado hace mucho tiempo, con su primer novia, la que conoció en la secundaria. Juntos comparten un hijo.

A los 46 años necesitaba un poco de diversión. A mitad de 2010 entró una secretaria nueva al trabajo y Robertito no dudó en abalanzarse sobre ella. Para el mes de septiembre, Roberto, ya se escapaba los fines de semana con la secretaria. Llegado el verano, decidió alquilar una quinta para pasar las tardes con su amante. Sus amigos cuentan que “con Julieta conoció la noche”.

Así fue como empezó a tener un “amorío” con la secretaria de la empresa, donde trabaja hace 10 años. Los allegados mencionan que fue una relación sabática. Sólo compartían noches y fines de semana. Fue un verano donde Roberto llevó adelante una doble vida, donde buscaba excusas para escaparse de su casa y le prometía una pronta separación filial a su amante.

“Todo tiene un final, todo termina”. Después de tantas noches de boliche, alcohol y diversión, Roberto le comunicó a su amante que no podría separarse de su mujer. Ella reaccionó de una forma virtual. Le abrió una cuenta en Facebook con el nombre y apellido de él, donde se observan fotos en la quinta con ella.

En la información de la cuenta, se observa como trabajo actual: “Nos gusta la aventura, la noches de bailanta”. Y tiene como gusto musical, una foto de “Cacho” Castaña. Muchas de las imágenes poseen la etiqueta de su mujer que, a diferencia de Roberto, sí maneja la red social. “Con la computadora, Tito es un chimpacé” bromeaban sus allegados.

La cuenta se expandió rápidamente, ya que la secretaria se ocupó de mandarle solicitudes de amistad a toda la familia. Provocó la separación de Roberto, de modo obligado. Conocidos de la pareja decían que “No lo dejaba entrar a la casa ni ver al pibe”.

Unos meses después, subsanó su relación con su mujer, quien le dejó ver a su hijo. No volvieron a estar juntos desde entonces, se tuvo que mudar. En el trabajo, quienes no lo sabían, se enteraron por el Facebook. Y, enojada la secretaria, dejaron a Roberto sin el pan y sin la torta.

¿Cualquiera puede abrir una cuenta con tu nombre, apellido y enviarle fotos a tus familiares? ¿Cualquiera puede establecer tu perfil personal en la red? Por lo visto sí…

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