LO BUENO Y LO MALO DEL TEMA MALVINAS

Opinión | La agenda política volvió a llenarse de Malvinas. Luego de mucho tiempo, los diarios le dedican muchos caracteres, coberturas completas y enviados especiales al tema. El gobierno nacional decidió encabezar un aislamiento continental hacia Malvinas. Para hacerse de la soberanía de las islas, optó por alejarlos más.

En resumidas cuentas, los países limítrofes se unieron al reclamo argentino. Ahora con bandera isleñas no se puede acceder a los puertos de Uruguay, Argentina y Chile, lo que perjudica circunstancialmente la economía de las islas. Nuestro país recibió un fuerte apoyo americano y se evalúan más medidas de bloqueo. Hasta el mismísimo Sean Penn se manifestó a favor del dialogo y el acuerdo entre ambos paises.


Por su parte, el primer ministro británico, David Cameron, proyectó la historia Británica en Argentina, ya que calificó como colonialistas a los argumentos que le llegaban desde Sudamérica. Se niega, rotundamente, a acceder a una negociación sobre la soberanía de las islas.

Lo bueno. Muchos años, muchos, sabiendo que esas islas nos pertenecen, que son tierras nuestras y a su vez, viendo pasar gobiernos que ponen a Malvinas lejos de su agenda. Por fin, después de tanto tiempo, tanto que no tengo recuerdos personales, se vuelve a hablar, se vuelve a debatir el tema y con este debate, sale a la luz la gran complejidad que el asunto merece.

El gobierno siempre necesita un enemigo para ganar adhesión. La novedad ahora es que el enemigo está afuera, lo cual generó el acontecimiento máximo e inédito que muchos medios no reconocieron como se merecía.

“Denle una oportunidad a la paz” dijo la Presidenta en el Salón de los Patriotas, donde convocó a la totalidad del arco político y, en su mayoría, asistieron. Sí, algo sin archivo que genera ilusiones en los que creen que la política de estado en Argentina puede ser posible.

Lo malo. A priori el tema Malvinas parece sencillo, son tierras nuestras, quedan a la vuelta de la esquina. Riqueza o sequía, lo que haya es Argentina. Pero el planteo se complica ya que esas tierras están habitadas hace mucho tiempo. Quienes viven allí fueron a escuelas Británicas, hablan inglés y no le simpatizamos en absoluto.

Esta semana recorrí el archivo de distintas investigaciones y escuché a los isleños (kelpers). Ellos hablan de “los invasores argentinos”. Cuando los escuché no lo podía creer, me sentí desencajado, pensé que simplemente estaban locos. Se me revolvieron las tripas. Hasta que apliqué uno de mis principios, “sin oídos no hay progreso”. Los volví a escuchar nuevamente y con mucho esfuerzo los entendí.

Simplemente es su casa, ellos se criaron ahí, ven las cosas distintas porque es lo que les dice su historia. Tan ingleses como los Beatles es imposible que estén de acuerdo con nuestro país, lo que le da argumento a Cameron: “qué decidan los kelpers”. Me puse en su lugar… ¿Y si viniera Chile a decirnos que, en verdad, Tierra del Fuego les pertenece? ¿Qué pasaría con los fueguinos?

Y es ese el problema de la cuestión. Nadie puede responder, efectivamente, que pasaría con ellos si las islas pasaran a ser argentinas.

A su vez, la Presidenta metió en agenda la cuestión del peor modo. Tratando de acercar a nuestro país a las islas, generó lo contrario, rechazo:

El día del discurso de Cristina, en el único medio isleño subieron una imagen de nuestra Presidenta con el nombre de “bitch”, lo que en Español significa “Perra”.

Dos cronistas de Clarín contaron casi en primera persona, cómo viven el conflicto desde un bar en Malvinas. Y hasta encontraron un local que vendía tazas con el mapa de Sudamérica sin Argentina, con la leyenda “Mierda Sea” sobre nuestro territorio.

Puntos de vista. El enemigo está afuera, sí, pero las divisiones en la política nacional siempre se hacen presente. Quienes son críticos al gobierno encontraron en la cuestón, más motivos para criticarlo. Aquellos que defienden al kirchnerismo a troche y moche, pudieron golpearse el pecho una vez más.

Entre las posturas kirchneristas, el único modo de llamar la atención del Reino Unido era haciendo algo semejante.

Por el otro lado, rescato la visión del periodista Jorge Lanata, quien razonó: “A Malvinas se puede llegar por la paz o por la guerra. En la guerra ya nos fue muy mal, entonces la que queda es la paz”. Hasta acá nada distinto pero continuó argumentando que “la forma es creando lazos, haciendo que en sus colegios se hable español, que nuestros estudiantes vayan a Malvinas a hacer pasantías, y que ellos visiten nuestro país”.

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