La situación de los “derrumbados”, cinco meses después

De espaldas a la cámara, los daminificados miran los restos del edificio mientras hablan con Perfil.com.Los damnificados por el derrumbe del edificio en el barrio porteño de Monserrat nunca olvidarán el fatídico 4 de noviembre de 2011. Todo empezó a las seis de la tarde: “El edificio se está derrumbando, hay que salir”, se escuchaba en los pasillos donde corría la voz de alarma. Cinco meses después piden que los dejen entrar a buscar sus cosas y quienes aún no lograron un acuerdo con la Ciudad siguen reclamando que les paguen lo que consideran que “les corresponde”.

A las 20, el polvo cubría toda la manzana, ya con los vecinos recluidos en la esquina. Mientras veían cómo sus hogares se destruían, lo que reinaba era la incertidumbre. Algunos fueron a la casa de amigos o familiares; otros, debieron ser trasladados a refugios para personas en situación de calle. El edificio, habitado por 31 familias, quedó completamente derrumbado. Las partes B y C, totalmente demolidas; y el frente (A), es el único que aún permanece en pie.

El 17 de noviembre, la legislatura porteña promulgó la ley 4004 que les ofrecía, a quienes firmaran el acuerdo, 50 mil pesos en concepto de contenidos (bienes muebles), y 1750 dólares por metro cuadrado escriturado como propio. Además, un plus de 20 mil pesos para los habitantes del cuerpo B y C, que perdieron todo.
“Las elecciones ya habían pasado y en pocos días recambiaban las autoridades. Teníamos miedo que nuestra situación quede en la nada”, cuenta Miguel Pelorosso, un vecino del sexto piso. “El mes de diciembre fue el peor, la Ciudad no había cumplido con nada de lo acordado”, agrega Mónica Nizzardo, quien relata que pasaron la Noche Buena frente a los escombros, en forma de protesta.

“Todo empezó a cambiar a mediados de enero”, señalan los vecinos que firmaron el acuerdo. La Ciudad empezó a depositarles lo pactado. Hasta hoy, 13 vecinos cobraron todo. Otros 14 cobrarán en los próximos días, según informó el Ministerio de Desarrollo de la Ciudad. Pero los restantes 4 propietarios no firmaron el acuerdo y todo parece indicar que irán a juicio.

“La ley nos ofrece plata por los metros propios. Sin embargo, nosotros también pagábamos expensas por metros comunes (pasillos y descansos)”, señala Ángel Garro, un vecino que contabiliza 700 mil dólares que la Ciudad no les está retribuyendo a los propietarios. “Por eso no firmamos el acuerdo”, sostiene y dice ser “forreado” por el gobierno de la Ciudad. Estas cuatro familias siguen sin una solución a la vista y viven en casas de familiares.

Todos explican que muchas de sus pertenencias continúan en el edificio y esperan, con ansiedad, poder rescatar objetos, como fotos familiares, documentos de trabajo o ropa. “Parte de nuestro pasado se derrumbó”, coinciden todos en diálogo con Perfil.com. Al respecto, en el Ministerio de Desarrollo de la Ciudad, respondieron: “No es tan fácil andar repartiendo escombros”.

Son incontables las historias que se vinieron abajo junto al edificio. Hubo un muerto, el vecino del 3ro B. Allí vivía Isidoro Madueña, de 73 años. No se sabe bien por qué no respondió a la evacuación del edificio, donde cerró sus ojos por última vez.

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