Charlas TED: Lo opuesto también es cierto

Ya muchos conocen lo que son las charlas TED. El eslogan es bastante descriptivo: “Ideas que transforman”. Se trata de una organización independiente que nació en California a modo de charlas empresariales, donde distintos especialistas exponían sobre cómo habían alcanzado el éxtio en su empresa.

En pocos años se transformó en un evento de interés mundial, que se desarrollan en un teatro y consta de un orador que se para frente al auditorio y le da vida a una historia con alguna moraleja. En Argentina se desarrollan una vez al año y sólo admiten presencia de jóvenes de 16 a 21 años, en lo que se denomina TEDx Río de la Plata. En el fin de semana último asistí, por primera vez, a su versión rioplatense. Todavía no salgo de mi asombro.

Tenía una vaga idea de lo que eran los eventos TED. “Especialistas hablando sobre cambiar al mundo”, me habían comentado. Entonces, estando a unas cuadras del Konex (lugar donde se llevó a cabo el evento), esperaba entrar, saludar a los organizadores e ir por mi butaca. Sin embargo había 4 cuadras de cola.

Me puse a hablar con algunos visitantes y decían que muchas de las personas que se habían suscrito habían quedado desestimadas. Sólo había capacidad para 1200 personas. En la misma fila había jóvenes del interior del país que se habían acercado únicamente por el evento.

Una vez adentro, noté que todos los que trabajaban en la organización eran jóvenes. Ninguno superaba los 25 años.

Por primera vez en mi vida no me sentí un extraño por pensar en que hay que cambiar el mundo y esto se puede. Además, ser un fanático de pensar que en este cambio, uno de los protagonistas principales es internet. (9 de cada 10 personas lo consideran accesorio). En el mismo evento, proponían twitter como herramienta de comunicación. Usaban el hash #TEDxRdelaP para agrupar tweets con ideas para el evento. Además, si escribías un tweet a @TEDxRdelaP, te respondían por DM.

Me fui con grandes ideas a mi casa. Pero, fundamentalmente, con dos que me quedaron resonando. 1) Lo opuesto de lo que pensamos, también es cierto. (Vean el video que acompaña el texto) Por ahí esto explica un poco la polarización en la que vivimos. Todos creen tener razón, diciendo lo opuesto.
2) Cambiar el mundo ya no es idea de un loco en una azotea. Se está haciendo algo masivo y empieza con una idea. Esa idea será resistida. Los seres humanos, casi involuntariamente, nos  resistimos al cambio. También se rieron de Julio Verne.

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