Acto de Moyano: Detrás de los bombos están las voces

Lo más característico en un acto político son los bombos. Tal vez pueden faltar bengalas o banderas, pero sin bombos no hay ruido, no hay sensación de multitud. El acto de Moyano en Plaza de Mayo, que contó con 80 mil almas, no fue la excepción y traté de aprovechar la oportunidad al máximo para acercarles los micrófonos a las voces, no a los bombos.

Cerca de las 9 de la mañana la plaza comenzó a teñirse de verde. Para las 13 horas, en todo el centro porteño sobrevolaba los cantitos y el ruido de los protestantes. Su cometido era ir bien cerca de la Casa Rosada, para que la presidenta los escuche, pero el único orador de los 80 mil, fue Hugo Moyano.

Comparto dos videos. El que encabeza este posteo es el que publicamos en Perfil.com, con un rejunte de lo que estas voces sienten y piensan.

Cuando estaba dando vueltas por la Plaza, se me acercó uno de los manifestantes y me interrogó con ingenuidad: “¿Vos que preguntas estás haciendo?”. Yo le respondí que estaba escuchando lo que ellos tengan para decir. Y el me dijo que tenía mucho para decir, pero me aclaró: “Vos sos un tipo inteligente, estudiaste, yo no. Soy ignorante, por eso casi nunca hablo de política”. Yo me quedé mirandolo y le dije que yo era tan inteligente como él. Minutos después me dijo que quería que yo lo entreviste, pero que me iba a hablar como un tipo común.

Yo nunca le dije que quería entrevistarlo, pero observé que era un proceso de superación personal. Él me venía siguiendo pero estaba dubitativo. No sabía si se sentía preparado para hablar frente a una cámara y un micrófono. No estaba acostumbrado a eso. Y lo mejor de esa situación es que su discurso está lejos del cassette. En sus afirmaciones evidencia sus razonamientos.

Debo reconocer que el video es largo, es poco televisivo y habla de un modo continuo que lo hace difícil de seguir. Pero es la primera vez en mi vida que escucho hablar a alguien con tanta sinceridad y honestidad intelectual. Habla de clientelismo, de ordenamiento social y de una filosofía de vida. Cuenta su drama de tener hijos y llegar justo a mantenerlos laburando domingos y horas extras.

Antes de la revolución industrial se acababa el mundo: La humanidad se reproducía más rápido de lo que producía alimentos. Pero la aparición del capitalismo desembocó en que sólo las mayorías valgan y únicamente haciendo ruido. Sólo las multitudes pueden ser entendidas. No hay lugar para el matice. Sos kirchnerista o antikirchnerista; Peronista o radical; Yankee o Marxista. El problema es que cuando se habla de multitud se escuchan los bombos, pero no las voces.

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