Twithistorias: Hitler me sorprendió

Ayer estaba con el tweetdeck (una aplicación para usar twitter) abierto mientras Juan Cruz Sanz narraba su episodio de censura en el canal C5N.

Su encadenamiento de tuits fue largo. Si la norma del twitter es dar mensajes en 140 caracteres, claramente Juan Cruz lo estaba violando, porque estaba dando un mensaje en muchos tuits. En el momento, me pareció que violar la norma del twitter tenía su encanto. Mientras leía cada uno de sus tuits se generaba expectativa del próximo. Además, son simples de leer y obliga al redactor a escribir sólo las acciones importantes. Le da espacio al lector a completar oraciones y a jugar con las tonalidades.

A mí me gustó y hoy ensayé una historia real:

Ayer estaba sólo en casa, en el piso de arriba, en la PC. Escucho que alguien mea en mi baño. Un ruido a meo firme, con autoridad!
— Patricio Caruso (@PatoCaruso) julio 31, 2012

Primero me asusté. Me armé con lo primero que encontré: Un paraguas. “¿Cómo llegó a mear arriba sin que escuche la escalera?”, pensé.
— Patricio Caruso (@PatoCaruso) julio 31, 2012

Hago dos pasos y veo la luz del baño apagada. Puerta semi abierta. El ruido a meo seguía intacto. Era fuerte y potente. Mucha virilidad.
— Patricio Caruso (@PatoCaruso) julio 31, 2012

Con la punta del paraguas le pego a la puerta para que se abra. Temí lo peor. Lo que ví fue peor de lo que temí….
— Patricio Caruso (@PatoCaruso) julio 31, 2012

Tras la puerta estaba Hitler, mi gato HDP. Meando sobre el inodoro como un hombre. Con más autoridad que el más violento de mis meos.
— Patricio Caruso (@PatoCaruso) julio 31, 2012

Lo peor no terminó ahí. Hitler comenzó a maullarme. Muy fuerte, como el ruido de su meo. Me sentí echado de mi propio baño, por mi gato
— Patricio Caruso (@PatoCaruso) julio 31, 2012

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