Handball, qué bien se TVría

En la mañana de ayer, la angustia acosaba a la comunidad del handball argentino. Es que nuestro seleccionado mayor perdió por dos goles su posibilidad de jugar los cuartos de final de los primeros Juegos Olímpicos en los que participó en toda su historia.

Hace menos de una década, el handball nacional veía su auge: Los fines de semana se podía disfrutar del deporte en la pantalla de TyC Sports y nuestro seleccionado mayor recibía una cobertura total: Hasta el mismísimo Diego Korol, en aquel entonces cronista del ya desvirtuado programa deportivo El Show de Videomatch, cubrió a nuestro seleccionado.

En 2002 Argentina le ganaba a Brasil por un gol y la tapa del diario Olé, uno de los diarios mejor editados de argentina, se envolvía en un título brillante: “MANO SANTA”, haciendo referencia a Eric Gull, uno de los mejores jugadores de la historia de nuestro deporte, quien había convertido el penal que nos dio la victoria.

Unos meses después, las expectativas estaban puestas en el mundial de Portugal 2003. Muchas empresas tenían sus capitales puestos en ésa selección, denominada “Los Tigres”.
En ése mundial Argentina debutó ganandole a Croacia, quién luego sería campeón, y se despidió apenas unos partidos después, perdiendo con Arabia Saudita, sin sus mejores jugadores en cancha. Los motivos de dicha derrota todavía están en discusión.

A partir de ése fracaso se desintegró el equipo y hasta el mismo Gull desistió de seguir jugando en la selección. Después de ése mundial, el handball fue un deporte absolutamente ninguneado; Por sus propias autoridades y por los ajenos al deporte que ya no veían nada próspero en la actividad.

En aquel entonces leí una crónica que me dejó marcado: “HANDBALL, QUE MAL SE TV”, se titulaba y narraba la desaparición del deporte en la televisión y contaba un futuro negro para nuestra actividad.


El lunes 24 de octubre de 2011 nuestro equipo le ganó a Brasil en la final de los Juegos Panamericanos y se clasificó a los Juegos Olímpicos. Todavía hasta entonces, dentro de la misma comunidad, había personas que creían que argentina no podría ganarle a su par brasilero. Es que no era la primera vez que llegabamos como candidatos a ganarle y terminabamos viendo cómo los brasileros viajaban a los olímpicos.

En ése mismo partido, durante el final del primer tiempo, fuimos testigos de una postal de lo que es el handball argentino: Federico Pizarro, jugador amateur, desafió la lógica y se posicionó en paralelo con el suelo para lograr el ángulo necesario que le posibilite lanzar al arco y hacer el gol número 15. Con ése gol Argentina pasó al frente en el marcador y jamás volvería a estar detrás.

Fue una postal porque pasó lo que la lógica indicaba que no podía pasar: Que un equipo conformado por jugadores que se criaron en el handball amateur, le ganen a un plantel que se formó en una liga semi-profesional, con una infraestructura mucho mayor y una política económica inclusive superior a la que hoy propone el ENARD.

Hoy el handball vive días de tristeza, pero sabemos que es un sentimiento absolutamente injustificado. Si comparamos las derrotas de 2003 ante Arabia Saudita con la de ayer, nos damos cuenta que la situación es exponencialmente opuesta. Mientras nos volvíamos derrotados por nosotros mismos y con una tormenta enfrente, hoy volvemos orgullosos de lo que somos y lo que tenemos. Y por sobre todo, sabiendo que tenemos una enorme posibilidad de crecimiento por delante.

El handball necesita dar dos pasos más para no estancarse y asegurarse un crecimiento continuo. En primer lugar, necesita que empiecen a transmitirse en vivo y en directo los partidos de la liga metropolitana. Y en segundo lugar necesita profesionalizar el deporte.

Hay muchos factores que juegan a favor para que ésto suceda. Con el deporte televisado podrán celebrarse nuevos contratos y los capitales privados ingresarán fácilmente a los clubes. De tal modo podría soñarse con una profesionalización del deporte en un mediano plazo. A su vez, con el deporte ya profesional, los clubes podrían sustentar viajes por las provincias y lentamente empezar a soñar con una liga nacional.

TyC Sports ya no puede transmitir partidos de la primera división del fútbol, tampoco de la primera B nacional, por lo que un horizonte de posibilidades se abre para los nuestros.

Quizá por cercanía propia o por conocimiento de causa, reconozco que la situación modelo es la que atraviesa hoy el handball del Club Atlético Platense. En el 2008 un puñado de padres, jugadores y entrenadores se quedaron sin un espacio donde practicar la actividad. Fueron echados de la peor forma del Centro Asturiano: De la noche a la mañana, las autoridades del club, decidieron cambiar el valor del alquiler de la cancha de pesos a euros. Si pagaban 100 pesos la hora, pasarían a pagar 100 euros.

Desde entonces desembarcaron en Platense, “un club que nos recibió con los brazos abiertos”, según declaró ése mismo año Cesar Rasgido, el director de deportivo del handball calamar. Al momento de la llegada no había canchas de handball. Sólo con las ganas, ése puñado de personas, cuatro años después, cuentan con 2 canchas, una cubierta y otra descubierta y crecieron de un modo sostenido en estructura e infraestructura.

Facundo es uno de los minis del club. Emulando lo que hacen padres y dirigentes de Platense, se acercó a pintar la cancha hace dos semanas. La foto da muestras de lo que deberá afrontar el handball nacional si quiere seguir creciendo: Mucho trabajo.

Las condiciones parecen asolutamente favorables. Tan favorables como aquel 2003, cuando Argentina le había ganado a Croacia. Tan favorables como en 2011, cuando argentina abrazó su sueño olímpico.

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