El muro de la memoria y un discurso improvisado

Atendeme el minuto 4.

Ultimo año de secundario. Excursión por un monumento a la memoria, en reconocimiento a víctimas del terrorismo de Estado. Fuimos en micros escolares, escuchando música, hablando entre nosotros, jugando al truco, todo era una fiesta.

Llegamos y caminamos en grupos de 10 personas con un docente. Yo me puse un poco serio porque el tema me conmueve.

Mientras recorríamos el lugar, se acerca una organizadora y dice: “Necesitamos que alguno de ustedes diga qué impresión se llevan del recorrido”. Conociendome, mis compañeros empezaron a señalarme. “Que digamos nuestra impresión ante quién?”, pregunté. “Armamos una rondita, son ustedes y algunos chicos de otros colegios, algo bien informal”, responde. Me costó decirle que sí, pero si era sólo darle una impresión en una rondita, acepté. Me pidió el nombre y se lo dí.

Seguimos caminando por el predio, hasta finalizar el muro que tenía el nombre de todas las víctimas del terrorismo de Estado. El muro era grande, leímos los nombres de las personas que aún permanecen desaparecidas.

Cuando llegamos al final, observo que hay cerca de 300 personas. Un delegado del Ministerio de Educación, docentes de distintas escuelas, la directora de nuestra institución, nietos recuperados, familiares con desaparecidos, un escenario, micrófono y equipos de audio. Sinceramente era todo un acto formal.

Quería creer que yo iba a tener que hablar en alguna “rondita informal”, tal cual dijo la organizadora. De todos modos empecé a inquietarme.

El acto comienza y cantamos el himno. Luego la presentadora dice: “Vamos a escuchar a los alumnos, ellos también tienen mucho para decir:  Ahora nos va a hablar Patricio Caruso, de la EEM N 6”.

Tendrían que haber visto mi cara. Si encontraba una pala, tardaba menos de 20 segundos en enterrarme y taparme. No tenía nada preparado para decir, todo se envolvía en formalidad, respeto y dolor. ¿Cómo encontrar un discurso en cuestión de segundos? Me lamenté de haberle dicho que sí. Como siempre, me había metido en problemas yo sólo. Me quería matar.

Agarré un papel para simular como que tenía algo preparado. Realmente no me daba la cara para pasar e improvisar algo. De hecho, mientras hablaba, simulaba leer algo. Era sólo un volante del lugar.

Lo demás, está disponible en el minuto 4 del video que encabeza éste posteo. El novio de mi hermana me mostró el link de Youtube, todavía no puedo creer que existan registros de éso. Para peor, después me enteré que en el profesorado de historia que funciona en donde hice el secundario, lo pasan todos los años. No se rían de mí, podrían tener un hijo como yo.

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