“Para desmentir a un diario no hace falta leerlo”

Hace rato vengo observando cómo se leen los diarios desde el kirchnerismo. Metiendome en foros K y observando amigos cercanos pensé en escribir un texto con el siguiente encabezado: “El kirchnerista veneno”. Quería describir al kirchnerista tipo y contar cómo ve al mundo y en especial, cuales son sus formas y métodos para leer el diario.

Por oposición y porque también los observo, se me ocurrió redactar otro texto narrando al antikirchnerista rabioso. Iba a tratar de describir a un tipo que odia al kirchnerismo por sus formas y no sus fondos, es decir, que si lo mismo que hoy hacen los K lo haría Menem, lo aplaudirían y ahora lo critican. Quería observar detalladamente a esos personajes. Existen en cantidad.

Finalmente, porque el tema merece tiempo y dedicación que hoy no tengo, desistí de redactar ambas crónicas. Sin estudiarlo demasiado, me doy cuenta que los kirchneristas veneno confunden dos cosas esenciales: las premisas con las conclusiones. Van a buscar la mentira a Clarín, en vez de leerlo, contrastarlo y llegar a la conclusión de que miente.

Además, son muy fantasiosos. Desconocen el funcionamiento de un medio, entonces cuando ven dos datos parecidos en distintos diarios hablan de “operetas”. Cuando la nota no les gusta dicen que “invisibiliza” otros temas. Y todo para llegar siempre a la misma conclusión: “El periodista quiere destituir al gobierno”.

Por el otro lado, los antiK rabiosos, piensan que todo lo que se publica en los medios oficialistas es propaganda y -por lo tanto- mentira. Sobre éste tema escribió Ernesto Tenembaum. Un periodista que cualquier K diría que miente porque trabaja en Clarín. Pero éste método tan simple para leer medios se rompe con Tenembaum ya que también escribe en la revista 23, del grupo oficialista Spolski. Algo que nos da la razón a aquellos que en vez de buscar la verdad absoluta, buscamos los argumentos y los matices.

ojos cerraduchis[1]En su texto, Tenembaum narra las dos lecturas que pueden hacerse sobre el seguimiento del caso Ciccone. La primera, la versión del kirchnerista veneno. Dejo un fragmento del texto:

“Héctor Magnetto realizó una maniobra impensada: apeló a Jorge Asís. Era imposible darse cuenta. Asís estuvo prohibido en el Grupo Clarín durante décadas, por un libro que escribió que no le gustó nada a la conducción del Grupo. Entonces, hicieron una maniobra audaz. Le ordenaron –es obvio que ahí hubo un arreglo– que inventara un negociado en Ciccone Calcográfica, que involucraba nada menos que a uno de los tantos héroes que dan la vida por el proyecto nacional y popular: el Señor Vicepresidente Amado Boudou.

Y Asís, que ya no es Asís sino que es Magnetto disfrazado de Asís, disparó la primera piedra. La cosa quedó rebotando ahí y luego apareció otro histórico anti-Clarín, Jorge Lanata, para redondear la historia. Lo compraron, él se vendió –porque no se pueden hacer las cosas que él hace si no se es un mercenario– y puso al aire a una ex esposa de un hombre nuestro –también comprada por Magnetto para que se case, se divorcie y denuncie después–. Así continuó la infamia. Lo demás fue un juego de niños. Empezaron el clásico tomala vos, dámela a mí entre Perfil, La Nación y Clarín –cuyos periodistas comprados reciben todos órdenes desde un sótano oscuro y tenebroso–. Y nos armaron un berenjenal atroz.

Gracias a Dios tenemos entre nosotros a personas muy valientes y el vice, nuestro Héroe en esta historia, dijo lo que había que decir: que Magnetto controlaba al juez de la causa que allanó –cómo se le ocurre– una de sus propiedades en Puerto Madero, al fiscal, al procurador general de la Nación, a los periodistas y al presidente de la Bolsa. Y rápidamente todo se emprolijó: se fueron el juez, el fiscal y el procurador. Pero entonces el Enemigo atacó de nuevo y quiso hacerle creer al mundo que nosotros desplazamos causas si no nos gusta su desarrollo.

Cometimos, además, un pequeño error cuando quisimos designar en la Procuración a un tal Reposo, que había inventado su propio currículum. Pero el Gobierno lo retiró a tiempo para que volviera a dignificar los organismos de control que tienen que vigilar, por ejemplo, cómo se gasta la plata en los trenes. Cuestión que la operación de prensa orquestada por Magnetto fue tan fuerte, y ha tenido tantas aristas distintas, que nos obligó a intervenir la empresa Ciccone Calcográfica”.

Hay una segunda variante, más sencilla, infinitamente más sencilla. Asís se enteró de una historia muy atractiva y la publicó. Un periodista de Clarín, Nico Wiñazky, contactó con la ex mujer de uno de los involucrados. Ella contó todo al aire en el programa de Lanata, que viene haciendo cosas así hace veinte años. Clarín le dio máxima difusión al asunto, entre otras razones, porque está enojado con el Gobierno. Pero el hecho es real.

Los nuevos directivos del Ciccone están demasiado cerca del vicepresidente, Ciccone no fabricaba billetes hasta que llegó este gobierno. Pese a que le dan negocios, no se sabe quiénes son los dueños. La Justicia empezó a investigar como corresponde en estos casos. La reacción del Gobierno fue típicamente menemista: armó un escándalo, desplazó a los investigadores, es decir, protegió a los sospechosos.

Encima, propuso para el cargo de procurador general a un hombre que inventó sus propios antecedentes. Los medios, naturalmente, se hicieron eco de la sucesión de disparates. La última escena de la comedia de enredos es la intervención de Ciccone que, según el Gobierno, es “para salvaguardar la soberanía monetaria”.

Sí a una ley de financiamiento periodístico, no a la venta de humo

En el día de ayer, por cadena nacional, la Presidenta citó un articulo de Marcelo Bonelli, periodista del grupo Clarín, en el cual se afirmaba que Miguel Galuccio, CEO de la recientemente estatizada Repsol YPF, había pedido la renuncia al leer una resolución en el Boletín Oficial, sin ser consultado.

Cristina desmintió ésa información pero además afirmó que, hasta 2008, Bonelli recibía plata de Repsol en concepto de publicidad. A partir de ésos datos, la Presidenta sostuvo que si los tres poderes del estado tienen una ley de ética pública, el cuarto poder (el periodismo) también debería tener su ley de ética pública para que todo el mundo sepa quién les paga. Más información sobre el tema en LN.com. Lo que sigue es un análisis personal.

Está claro que un medio no puede ir contra su financiamiento. Para ser ilustrativos, si McDonalds auspicia en la misma página que estoy escribiendo, no podré publicar una información que revele el mal estado de sus hamburguesas. No existe una regla que así lo indique, es cuestión de sentido común o, quizás, de ética.

En éste aspecto, que exista una ley que obligue a los periodistas y medios a decir con quienes pautan lo veo como algo absolutamente sano y que otorgaría transparencia. Pero vale aclarar que el pedido de Cristina y el interés del gobierno, no parte de la transparencia, en tal caso practicarían tal virtud. Podría aclarar y enumerar miles de actos y hechos que van contra la transparencia desde el mismo gobierno y la propia Cristina, pero sería incurrir en una falacia. Por eso me limitaré a decir que ésta es una medida más como las tantas que se impulsó desde el kirchnerismo en su intento por callar a los críticos y seguir construyendo un enemigo para ganar adhesión.

¿Hay que hacerle juicio a los genocidas? ¿Hay que establecer una política de derechos humanos? ¿Hay que combatir a las corporaciones? ¿Los periodistas tienen que decir de dónde reciben su sueldo?, la respuesta es sí. Nadie podría defender a un genocida, a una corporación o a un periodista con interés en ocultar su sueldo. Pero ésas no son las verdaderas preguntas

Si el tema son los derechos humanos, ¿cúanto hizo el gobierno en materia de los derechos humanos de hoy? Sólo un dato nos da pie a criticar dichas políticas: Durante su gobierno, hubo 13 muertes en protestas sociales. En éste momento me encuentro haciendo un mapa de desaparecidos post dictadura, provincia por provincia. Se impresionarán al ver la cantidad de desapariciones que arroja la creciente red de trata instalada en nuestro país. Nada hace el kirchnerismo en ésta materia que también son derechos humanos.

Si el tema es combatir a las corporaciones como Clarín, por qué alimentar y crear otras corporaciones como la del grupo Spolski (CN23, Revista 23, Tiempo Argentino, Forbes, Infonews, Miradas al Sur, Radio América, Newsweek, etc), o la del grupo Vila-Manzano. Es decir, no tienen interés en combatir las corporaciones. Tienen un interés político y partidario, para conseguir más plata y más poder. Las corporaciones y los periodistas son literatura.

La pauta estatal es dinero de todos que debe utilizar el Estado para publicitar sus actos de gobierno: Informarle a la sociedad sobre su gestión o realizar campañas de prevención para alertar al pueblo (por ejemplo contra el Dengue, el SIDA, etc). De tal modo, el interés del Estado sería publicitar en distintos medios para llegar a la totalidad de la población. Ése debiera ser el fin de la pauta publicitaria, pero no lo es.

Sin embargo, éste gobierno que acostumbra a utilizar los fondos del Estado con fines partidarios (no es ninguna novedad pero me extenderé al respecto en otras publicaciones) utiliza la pauta estatal para castigar a los críticos y premiar a los obedientes. Por cada ejemplar que vende Página|12, el Estado paga 7 pesos. Es decir, el Estado paga más que el lector para que P12 pueda salir a la calle. Por cada ejemplar que vende Clarín, el Estado paga 30 centavos. El Estado no pauta ni 5 centavos en la revista Noticias, crítica de todos los gobiernos.

Cuando investigué para hacer una nota contando qué estaba pasando con Radio 10, fuentes del entorno de Hadad me marcaban que su balance entre pauta pública y privada estaba desfasado. En 2006 Aguas y Aerolíneas Argentinas, junto con Repsol YPF eran los grandes auspiciantes que mantenían la balanza entre pauta pública y privada, inclinada extensamente hacia ésta segunda. Ese mismo año, el gobierno estatizó Aguas Argentinas; en 2009 hizo lo propio con Aerolíneas y hace unos meses estatizó Repsol. El balance de Hadad superaba el 70% de financiamiento público y con un sólo llamado alcanzaría para quitarle todas las pautas y dejarlo en la quiebra.

No hay ninguna ley que regule ésto. Y me manifiesto a favor de una ley que obligue a los periodistas a decir quién les paga. Pero si el tema es la transparencia, me temo que es otra de las famosas ventas de humo que utiliza el kirchnerismo. Lo que debiera impulsar el gobierno es que se regularice el reparto de pauta publicitaria. Esto se dijo, publicó y repitió muchas veces en los mismos medios de comunicación que la Presidenta cita. Pero claro, no son éstos los contenidos que menciona en la cadena nacional.

Periodismo narrativo vs Post-Periodismo

Subido por @JuanPMansilla | Blogdecontenidos.com.ar

Leila Guerriero es una gran periodista. Roberto Guareschi también es un gran periodista. Ambos están absolutamente consagrados, sin embargo tienen una postura diametralmente opuesta sobre las nuevas tecnologías y su incidencia en el periodismo.

La práctica del periodismo profesional cambió en esencia. Muchos coinciden que fue el día en que la redacción se puso de pie para observar la llegada del fax. Según narran, fue el momento culmine cuando los periodistas dejaron de ir a buscar la información y la información comenzó a llegar habitualmente a la redacción.

Guerriero es un exponente del periodismo narrativo. Como ella lo describe, cree en el periodismo que no toma a las personas como fuentes, en el periodismo que prefiere el matice a la sentencia absoluta. Guareschi se especializa en estudiar el fenómeno de las nuevas y múltiples vías donde hoy viaja la información y cómo pueden ser transformadoras desde un punto de vista social y profesional.

“Me llama un editor de un diario y me pide que escriba sobre una figura del espectáculo. Me dijo que tenía dos semanas y 8 mil caracteres. Yo le respondí que con ése tiempo y extensión no podía. Aunque conozco periodistas que con eso hacen maravillas”, declaró Guerriero en una entrevista. Las manos de Guerriero son mágicas. Hace de la narración una ciencia y de la ciencia un arte.

“Imaginemos la siguiente situación: Hay una fábrica de químicos que contamina el río de un pequeño poblado. Entonces le pedimos a los vecinos que redacten testimonios, sus pruebas, fotos, audios, videos, etc, que ellos tengan. Ese material va a manos de periodistas profesionales. Ellos lo contrastan, chequean todo y, finalmente, lo publican”, explicó Guareschi en su exposición TED.

Pareciera que éste último modelo iría un poco más allá: “Después, con los vecinos y los periodistas, todos juntos, se toma la decisión correspondiente. Se le puede iniciar un juicio a la fábrica o se puede dejar las cosas como están”, dijo y completó: “La gente hoy es más activa en internet, con este modelo, luego, podrá ser más activa en la realidad concreta”.

La pregunta que sale rápido es si ambos modelos de periodismo podrían convivir. Pero la respuesta no es tan simple. Porque estimo que el periodismo no es una actividad hecha por periodistas. En tal caso sería una simple decisión de ellos. Sino, el periodismo lo conforman las mediaciones. Las prácticas que los lectores, espectadores y oyentes encarnen con el periodismo nos dará la respuesta.

Handball, qué bien se TVría

En la mañana de ayer, la angustia acosaba a la comunidad del handball argentino. Es que nuestro seleccionado mayor perdió por dos goles su posibilidad de jugar los cuartos de final de los primeros Juegos Olímpicos en los que participó en toda su historia.

Hace menos de una década, el handball nacional veía su auge: Los fines de semana se podía disfrutar del deporte en la pantalla de TyC Sports y nuestro seleccionado mayor recibía una cobertura total: Hasta el mismísimo Diego Korol, en aquel entonces cronista del ya desvirtuado programa deportivo El Show de Videomatch, cubrió a nuestro seleccionado.

En 2002 Argentina le ganaba a Brasil por un gol y la tapa del diario Olé, uno de los diarios mejor editados de argentina, se envolvía en un título brillante: “MANO SANTA”, haciendo referencia a Eric Gull, uno de los mejores jugadores de la historia de nuestro deporte, quien había convertido el penal que nos dio la victoria.

Unos meses después, las expectativas estaban puestas en el mundial de Portugal 2003. Muchas empresas tenían sus capitales puestos en ésa selección, denominada “Los Tigres”.
En ése mundial Argentina debutó ganandole a Croacia, quién luego sería campeón, y se despidió apenas unos partidos después, perdiendo con Arabia Saudita, sin sus mejores jugadores en cancha. Los motivos de dicha derrota todavía están en discusión.

A partir de ése fracaso se desintegró el equipo y hasta el mismo Gull desistió de seguir jugando en la selección. Después de ése mundial, el handball fue un deporte absolutamente ninguneado; Por sus propias autoridades y por los ajenos al deporte que ya no veían nada próspero en la actividad.

En aquel entonces leí una crónica que me dejó marcado: “HANDBALL, QUE MAL SE TV”, se titulaba y narraba la desaparición del deporte en la televisión y contaba un futuro negro para nuestra actividad.


El lunes 24 de octubre de 2011 nuestro equipo le ganó a Brasil en la final de los Juegos Panamericanos y se clasificó a los Juegos Olímpicos. Todavía hasta entonces, dentro de la misma comunidad, había personas que creían que argentina no podría ganarle a su par brasilero. Es que no era la primera vez que llegabamos como candidatos a ganarle y terminabamos viendo cómo los brasileros viajaban a los olímpicos.

En ése mismo partido, durante el final del primer tiempo, fuimos testigos de una postal de lo que es el handball argentino: Federico Pizarro, jugador amateur, desafió la lógica y se posicionó en paralelo con el suelo para lograr el ángulo necesario que le posibilite lanzar al arco y hacer el gol número 15. Con ése gol Argentina pasó al frente en el marcador y jamás volvería a estar detrás.

Fue una postal porque pasó lo que la lógica indicaba que no podía pasar: Que un equipo conformado por jugadores que se criaron en el handball amateur, le ganen a un plantel que se formó en una liga semi-profesional, con una infraestructura mucho mayor y una política económica inclusive superior a la que hoy propone el ENARD.

Hoy el handball vive días de tristeza, pero sabemos que es un sentimiento absolutamente injustificado. Si comparamos las derrotas de 2003 ante Arabia Saudita con la de ayer, nos damos cuenta que la situación es exponencialmente opuesta. Mientras nos volvíamos derrotados por nosotros mismos y con una tormenta enfrente, hoy volvemos orgullosos de lo que somos y lo que tenemos. Y por sobre todo, sabiendo que tenemos una enorme posibilidad de crecimiento por delante.

El handball necesita dar dos pasos más para no estancarse y asegurarse un crecimiento continuo. En primer lugar, necesita que empiecen a transmitirse en vivo y en directo los partidos de la liga metropolitana. Y en segundo lugar necesita profesionalizar el deporte.

Hay muchos factores que juegan a favor para que ésto suceda. Con el deporte televisado podrán celebrarse nuevos contratos y los capitales privados ingresarán fácilmente a los clubes. De tal modo podría soñarse con una profesionalización del deporte en un mediano plazo. A su vez, con el deporte ya profesional, los clubes podrían sustentar viajes por las provincias y lentamente empezar a soñar con una liga nacional.

TyC Sports ya no puede transmitir partidos de la primera división del fútbol, tampoco de la primera B nacional, por lo que un horizonte de posibilidades se abre para los nuestros.

Quizá por cercanía propia o por conocimiento de causa, reconozco que la situación modelo es la que atraviesa hoy el handball del Club Atlético Platense. En el 2008 un puñado de padres, jugadores y entrenadores se quedaron sin un espacio donde practicar la actividad. Fueron echados de la peor forma del Centro Asturiano: De la noche a la mañana, las autoridades del club, decidieron cambiar el valor del alquiler de la cancha de pesos a euros. Si pagaban 100 pesos la hora, pasarían a pagar 100 euros.

Desde entonces desembarcaron en Platense, “un club que nos recibió con los brazos abiertos”, según declaró ése mismo año Cesar Rasgido, el director de deportivo del handball calamar. Al momento de la llegada no había canchas de handball. Sólo con las ganas, ése puñado de personas, cuatro años después, cuentan con 2 canchas, una cubierta y otra descubierta y crecieron de un modo sostenido en estructura e infraestructura.

Facundo es uno de los minis del club. Emulando lo que hacen padres y dirigentes de Platense, se acercó a pintar la cancha hace dos semanas. La foto da muestras de lo que deberá afrontar el handball nacional si quiere seguir creciendo: Mucho trabajo.

Las condiciones parecen asolutamente favorables. Tan favorables como aquel 2003, cuando Argentina le había ganado a Croacia. Tan favorables como en 2011, cuando argentina abrazó su sueño olímpico.

Habla Roberto Caballero, el director de Tiempo Argentino

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Roberto Caballero se inició en el periodismo profesional en la revista NOTICIAS, la mejor revista de investigación periodística de Argentina. Durante la época de Menem, encabezó muy buenas investigaciones de lavado y corrupción. Un redactor que merece todo mi respeto.

Ahora es el director del diario Tiempo Argentino y se alineó absolutamente con el discurso kirchnerista. Sinceramente no estoy de acuerdo con absolutamente nada de lo que plantea sobre el periodismo y la realidad política. De hecho pienso que el periodismo que hace (si merece llamarse como tal) sólo es coyuntural por financiarse con pauta pública y privada, privada del sector privado (es decir, son todos amigos del gobierno). Pero vale la pena escucharlo para entender su lógica:

Para él, con la salida de De La Rúa cambió todo el panorama político. Y como los periodistas conviven con la arena política, la actividad del periodista cambió. Si Caballero hizo un periodismo whatchdog (crítico en esencia) -como el de la revista NOTICIAS, que fue crítico de Menem, de De La Rúa, de Duhalde, de Macri y ahora de los K- era porque pensaba que ése era el rol del periodismo, ser críticos con oficialistas y opositores.

Ahora, para Caballero, estamos viviendo un proceso de transformación nacional histórico. (Esto dicho por Caballero, que se asume kirchnerista. Lo mismo decían los menemistas en los ´90, los militares de los ´70, etc, pero no importa, Caballero lo sostiene ahora). Entonces, hace un periodismo  “gobernabilista” (planteado así por quién financia su medio, Sergio Spolsky). Es decir, si la esencia del periodismo de NOTICIAS es que el periodismo debe ser crítico como postura ante el poder (político, económico, judicial, etc) lo que hace ahora Caballero es ser crítico de un modo partidario: Investiga a Macri, a Clarín y a la oposición, nunca al kirchnerismo.

Dice que su diario es “hijo de la pluralidad” sin embargo a poco de crearse ya salieron casos de censura, como los narrados a las cámaras de Perfil.com por Diego Bonadeo.

Pero vale la pena escucharlo, tratar de entenderlo y ponerse en la piel de él un segundo. Hay que hacer ése esfuerzo porque debemos cumplir nuestro pacto con la honestidad intelectual. Negarse a escucharlo es transformase lentamente en eso mismo que criticamos.

Venta de medios: Hadad se resiste a entregar Radio 10

foto perfil.com

En su entorno creen que el periodista hará de todo por quedársela. Pero del lado de Cristóbal López sólo ven “maniobras” en la salvaje negociación.

Luego de que Daniel Hadad trasladara a Radio 10 a su vieja sede, circularon versiones encontradas sobre las intenciones del periodista. Fuentes de su entorno le confirmaron a Perfil.com que el CEO del Grupo Infobae tiene intenciones de retener a la AM.Por su parte, desde el grupo Indalo, observan las actitudes de Hadad como“maniobras” para beneficiarse en el marco de la negociación. 

En abril, Cristóbal López y Daniel Hadad acordaron la transacción del canal C5N y las cinco radios: la 10 y las FM Mega, POP, Vale y TKM.

Lo cierto es que al día de hoy, López sólo tuvo injerencia en el canal televisivo, donde designó a Alfredo González Luenzo como director de contenidos e inició el ciclo “HD Periodismo en alta definición” conducido por Antonio Laje, quién ya era director de Minutouno, el sitio de López.

La Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual  (AFSCA), el organismo a cargo de la regulación de licencias, no se expidió aún, por lo que la venta de las radios permanece en espera: “Puede aprobarse mañana como pueden pasar meses sin novedades”, detalló una fuente del organismo a este portal

Ante la consulta de Perfil.com sobre los rumores de un nuevo control en Radio 10, distintas fuentes que tienen trato directo con él, coinciden en que el periodista no se desprenderá de la radio sin intentos por retenerla.
“Radio 10 es su mejor hijo y bastión de poder. Además, es un negocio redondo que lo llevó a lo más alto por más de una década”, dice una fuente cercana a Hadad.

Coberturas periodísticas: dos buenas y una nada

La actividad que más disfruto del periodismo es el trabajo de campo. Me encanta la libertad de acción que te da una cobertura y, a la vez, sentir el vértigo de que las cosas sobre las que tenes que escribir están pasando ahora y adelante tuyo. Y que si te metes en algún lugar equivocado te podes perder de LA NOTICIA o ser el único que la vea y por consecuencia el único que la publica.

Hace dos semanas tenía asignada la cobertura del acto de inauguración que Cristina llevó adelante en Tecnópolis y allá fui. El acto era a la tarde pero esa cobertura tenía condimentos especiales, por eso decidí ir unas horas antes.

Por un lado, era la primera vez que me tocaba cubrir actos de Cristina. Cubri socialistas, CGT, radicales, peronistas, pero nunca kirchneristas. No tenía idea cómo se manejaban con la prensa, qué figuras llevaban a sus asistentes y, menos que menos, estaba al tanto de la mala onda que iba a tener la jefa de prensa cuando le dije que era de Perfil. El otro condimento especial era que mi hermana arquitecta estaba haciendo obras dentro de Tecnópolis, pero ella anda siempre de una obra en otra, nunca sé con exactitud dónde y en cual puede estar.

Los editores sabían de mi desconocimiento en la materia, pero tratan de hacer del defecto una virtud. Por dar un ejemplo, en el periodismo todo el mundo sabe que entrevistar a Tomas Abraham es muy dificil y que odia que le pregunten sobre su postura política. Todos lo sabían. Yo no. Cuando me tocó entrevistarlo, sin prejuicios le pregunté desde la ingenuidad y le saqué una respuesta graciosa: “Mi postura es bien clara, yo estoy parado desde un lugar, soy de Vélez”, ironizó.

Supongo que trataron de hacer lo mismo con Tecnópolis, entonces ni me avisaron de la cantidad de trabas que te ponen los prenseros oficialistas publicando en Perfil. Entonces, como si nada, llegué temprano, me senté en el saloncito de prensa, saludé, hablé con la prensera sobre la acreditación y enseguida comenzó a ponerme trabas. “No vas a poder usar el grabador; durante el acto vas a estar en un apartado para periodistas; no vas a poder entrevistar a nadie, ellos no vienen a ser entrevistados, etc, etc, etc”. Pero enfatizó en algo que me llamó la atención: “Está prohibido sacar la cámara en la feria, de hecho ni vas a poder pasar”.

Yo traté de explicarle que si la redacción manda a un cronista es, justamente, para que después pueda contar cosas que no se ven en televisión y para que pueda conseguir entrevistas. Fue en vano. Por lo que me decía, sólo podía sentarme, escuchar, aplaudir e irme. Es decir, nada que no pudiera hacer desde un escritorio. Entonces salí a caminar. La llamé a mi hermana, “Pato, estamos a full laburando, te llamo más tarde”, me dijo casi sin saludar. “Para, estoy en Tecnópolis”, me apuré a responder y me interrogó con asombro “Viniste a cubrir el acto de Cristina?”.

Con casco, camperón de construcción y junto algunos otros obreros, logré entrar a la feria en el momento que Cristina pronunciaba su discurso. Mi hermana no quiso ser cómplice entonces sólo me dio los elementos. No pude pasar mi cámara, pero con el Blackberry fue suficiente. Entendí que la prensera temía que yo sacara mi cámara y se vea a Tecnópolis en plena inauguración con las obras a medio terminar.

Me contacté con dueños de constructoras, saqué fotos y conseguí un mano a mano con una fuente oficial que me detalló los costos de los contratos de las obras. No fue una gran nota y está cerca del lugar común, pero a punto de irme con las manos vacías cumplí el cometido: conseguir información que otros medios no tengan.

Cuando habla el silencio. Algo parecido me sucedió una semana atrás, cuando tenía que hacer una nota de rutina: entrevistarme con distintas inmobiliarias para que opinen sobre el mercado de bienes raices, el impacto del cepo al dólar y algún panorama a futuro. Bien de rutina. Bien simple.

Llamé a la primera, no querían hablar. La segunda, tampoco. La tercera, menos. Así hasta 17. Recorrí con mi cámara otras 10 inmobiliarias. De ante mano pensé que lo que había sucedido con Jorge Toselli (que habló en Clarín y lo suspendieron por evasión de impuestos) podía pesar. Pero pensé que las que estaban bien de papeles me hablarían frente a la cámara. Me equivoqué. Las interrogué, a las que pude les pedí papeles y estaban al día con todo: “Pero si te quieren joder te joden”, me decían, mejor no me nombres.

Fui a una inmobiliaria y empecé a preguntar sin identificarme, hasta que la situación se hizo evidente. “Estoy haciendo una nota para Perfil, te parece que prenda la cámara y grabamos la charla?”, pregunté. “Yo te doy toda la data que quieras, pero no nos nombres, si salgo en tu nota mañana tengo a la AFIP durmiendo conmigo”, me respondió con mucho susto. La situación se puso un poco tensa. Me pidió que le mostrara el celular, quería testear que no la esté grabando; me mostró papeles como si yo fuera la AFIP para que vea que estaba en regla. En ese momento me sentí cara a cara con el miedo. Así lo redacté.

No conseguí lo que los editores me habían pedido, pero a veces, cuando no te quieren dar las notas te están dando la nota. No responder, muchas veces, es la mejor respuesta.

Todo lo contrario sucedió ayer cuando estaba sentado en la redacción, charlando con el editor jefe de Perfil.com. Mientras charlaba con uno, otro de los editores casi saltando de su silla, lanza en voz alta una pregunta, con mucho entusiasmo, a la redacción: “Uhhhh! Clarín lo publicó! ¿Se va Moreno?”. Es que el rumor corría hace días por las redacción que, luego de que CFK retara al secretario de Estado, éste se iría de su cargo.

A los pocos segundos se acerca JM, el editor que seguía el episodio: “Que Pato se pegue una vuelta por la secretaría de comercio”, dijo. Debo reconocer que sentí mística. Mucha mística: no tenía por qué estar ése día en la redacción, sólo fui a reunirme con otro editor. Por algún motivo, cuando el primer medio se animó a publicar las versiones yo estaba ahí. Lamentablemente no tengo tanta imaginación, no creo en la suerte.Quería ser yo quien consiga la data. No sabía qué, pero algo quería conseguir. Inmediatamente me fui de la redacción, “lo tuyo ahora es cuestión de suerte”, me despidió JM.

Llegué a la secretaría a los pocos minutos, quedaba cerca. Esperé en la puerta un rato. Después me metí. Utilicé varios recursos: la del estudiante y la del periodista; La del distraído y la del atentísimo; La del TP de historia y la del periodista picante.

Si el jefe de la oficina había renunciado, estaba todo demasiado tranquilo. Averigué y chequee que Moreno no pisó la secretaría de comercio durante todo el día. Eso podía servir. Mantuvo vivo mi entusiasmo durante algunos segundos. “No viene todos los días”, me desilusionó un administrativo de su despacho.”Estas cosas no las deciden acá”, me susurró otro. Seguí buscando y esperé, esperé a la nada. Porque la leyenda dice que adelante de los ojos de los cronistas siempre hay noticias, pero ése día no para los míos. No había nada. Nada de nada.