Naturalizarse con el artista, ¿qué diría Benjamin?

Agustina es artista plástica y, además, mi hermana. Son pocos los años que tenemos de diferencia, ella es apenas tres años mayor que yo, pero de todos modos nos invade la duda: ¿Es artista plástica antes de ser mi hermana?

Ambos compartimos una extraña vocación, pasión y obsesión por lo que hacemos. Pero en mi caso esa duda no existe. Al ser menor, evidentemente fui su hermano antes de dedicarme al oficio más lindo del mundo.

Habitualmente veo cómo trabaja, trato de ir a todas sus exposiciones (aunque no siempre lo hago), la veo dar clases, etc. De tantos cuadros, esculturas y pinturas que ya lleva hechas, por necesidad de resguardo y gusto, decoró toda mi casa con sus trabajos.

El hecho de tener sus obras cotidianamente cerca mío, de algún modo, hizo que pierda mi capacidad de asombro por su laburo. Y sabemos, el asombro es una condición casi necesaria para disfrutar del hecho artístico.

Hay una gran diferencia a la hora de consumir arte, de entre quién viaja a Italia a disfrutar de la Gioconda, a quien agarra su Ipad y tipea “Gioconda” en google. Hace más de 50 años Walter Benjamin, filósofo alemán, ya había teorizado al respecto. Hablaba de una pérdida de aura, de la derrota del ritual artístico y analizaba cuanto de ése ritual era parte de la obra.

Me pregunto qué diría de mi caso particular. Convivir en lo cotidiano con obras de arte. Si Benjamin nunca se hubiera suicidado y de estar vivo, me gustaría comunicarme con su asistente de prensa para entrevistarlo.

Walter, qué me recomienda que haga porque estoy preocupado: ¿Hay alguna forma de que ese asombro se produzca? ¿Debo irme de mi casa un tiempo o descolgar todas sus obras para volverlas a apreciar más tarde? ¿Familiarizarse con los objetos (y los artistas) hace que dejemos de valorarlos? ¿Es algo inevitable? ¿Venden pastillas para curar eso?

Definitivamente tendré que esperar a ver sus cuadros colgados nuevamente en las paredes del Raggio, o verla otra vez recibir un premio o, quizás, ver Art Attack (ella pertenece al staff de realización de arte gigante del programa de Disney Channel) para poder valorarla en toda su dimensión. Pero ustedes cuentan con una ventaja: Pueden apreciar todas sus obras como si fuera la primera vez que las ven. Pueden acercarse a los lugares de exposición y tener que revisar la firma para darse cuenta cuál es su cuadro y, en esencia, disfrutarlo.

Muchos pueden pensar que éste texto es tan sólo una venta del trabajo que hace mi hermana. Pero quizás, puedan utilizarlo como una invitación a la reflexión: ¿Cuantas cosas de las que hacen nuestros familiares, no las apreciamos simplemente por estar naturalizados con sus producciones?


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