A 11 años de la trágica aparición del número 11


Nadie en el mundo puede decir que el 11 de septiembre de 2001 fue un martes cualquiera. Al igual que el Wall Trade Center, la noticia estalló a lo largo y ancho del planeta. La escena parecía salida de un film de ciencia ficción. Al final de la jornada florecía una sola idea: Al-Qaeda. Al día siguiente, las tapas de los diarios se vistieron de luto y bronca. Algunos matutinos se dejaron llevar por la duda: ¿Estamos ante la cuarta guerra mundial?

Por si había confusiones, la confirmación de Al-Qaeda llegó con el anunció de su lider, Osama Bin Laden, el 27 de diciembre de ese mismo año. A través de un video, dijo: “Occidente en general, y EEUU en particular, tienen un odio indecible por el Islam… El terrorismo contra EEUU es benéfico y está justificado”. Entonces las conjeturas sobre la fecha elegida, pasaban a ser un poco más ciertas. Aquel martes fue un día 11. Los ataques a la ciudad de New York City fueron ideados desde Afghanistan. The Pentagon también fue sorprendido. Los nombres de los tres sitios, están compuestos por 11 letras.

En la mañana del jueves 11 de marzo de 2004, el mundo volvió a llorar otra tragedia. Una serie de explosivos colocados en una de las redes ferroviarias más concurridas de España, provocó la muerte de 191 personas. Las detonaciones duraron 10 minutos, y terminaron de estallar a las 7.40. Distinto al 11S, esta vez, la fecha fue la confirmación misma del autor. Por lo pronto, si sumamos la cantidad de víctimas fatales – 191 – nos da 11. Haciendo lo mismo con la hora de la finalización del atentado – 7.40 – obtenemos la misma respuesta: 11. A partir de ahí, este número pasó a ser la firma perfecta para Al-Qaeda.

El 7 de julio de 2005 era un día perfecto para la ciudad de Londres. Festejaba la decisión del comité olímpico que lo seleccionó como sede para los juegos de 2012. Todo color de rosas, hasta que el reloj marcó las 9.20 hs y 56 personas perdieron su vida a causa de cuatro explosivos. El horario y la cantidad de muertes, dan 11.

La naturaleza. En 2004 tuvo lugar el segundo desastre natural que más víctimas se cobró en la historia. Fue a causa de un terremoto en el Océano Índico. Los, aproximadamente, 230 mil fallecidos encontraron su final en 11 países ubicados en el sur asiático. El dato probaba que ahora el número 11, no sólo se hacía presente por voluntad de una mente, sino también, de la naturaleza. Con escasas fuentes de información confiables, el dato fue descartado.

Lo que nadie descartó, fue lo que aconteció en Japón, el año pasado. Cuando se cumplían 7 años de los atentados de Atocha, el mundo volvía a conmoverse. El 11 de marzo de 2011 se registró el terremoto más grande que la historia humana conoció. Ahora la aparición del número 11 no pudo ser negada por ninguna entidad. Y algo sorprendente: dejó de ser la firma de Al-Qaeda, para ser sinónimo de tragedia.

En Argentina, también presente. Los atentados contra la embajada israelí de 1992, dejaron 29 muertes. Sumando el dos con el nueve nos da 11. Además, se hizo presente en dos episodios que continúan frescos en la memoria de todos los ciudadanos: El incendio de Cromañón y el reciente choque del tren Sarmiento. Por esas cosas del destino, miles de personas acudieron a escuchar música, o se subieron a un tren con un trágico final. Todas, las 245 víctimas de ambos episodios, tienen algo en común: fue en el barrio porteño de Once donde cerraron sus ojos, para no volverlos a abrir.

(*) Para la revista Causa de Noticias.

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