El fanatismo te aleja de la información

En estos días, la noticia que hace sacudir las banderas de la militancia kirchnerista es que el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, vetará la ley de aborto que fue votada democráticamente en la legislatura porteña. No es la primera vez que Macri elige esta forma para descartar una ley que le traerá perjuicios con los suyos. Ni los periodistas más memoriosos podrían recordar con exactitud cuantas fueron las leyes que el jefe de los PRO directamente vetó.

A principio de año, en los informes de investigación en los que trabajo, uno de los temas que teníamos en la agenda era leyes aprobadas por el Congreso de la Nación, pero no reglamentadas por el Ejecutivo Nacional. Fueron semanas de consulta permanente con distintos diputados y con los mismos archivos de la legislatura. Pero al final del informe concluí en que Cristina Kirchner hace algo peor que vetar leyes: no las reglamenta.

En dos semanas de investigación, llegué a contabilizar unas 25 leyes que aprobó democráticamente nuestro Congreso Nacional, pero el Ejecutivo jamás reglamentó. Entre ellas se encontraban el Plan Nacional de Alconafta, el Sistema de pestaciones básicas para personas con discapacidad (ley numero 24.901), el Porcentaje de puestos de trabajo en el Estado para personas discapacitadas (ley 25.689, aprobada en 2003), la Ley de Celíacos (número 25.588), etc.

Más adelante hicimos un informe sobre la obesidad. Tuve que llamar al doctor Alberto Cormillot para que dé su testimonio sobre la ley que él mismo impulsó en 2008. Me explicó que estaba dividida en dos partes: tratamieto para el obeso y prevención para quienes tengan tendencia a engordar. Cormillot me manifestó que Cristina sólo había reglamentado la primera parte. “Pero cada uno que adelgaza (se trata por obesidad) cien personas engordan (falta de prevención)”, me dijo.

La parte de prevención de la ley de obesidad, obliga a los kioscos a tener tantos productos dietéticos como no dietéticos; a los restarants a contabilizar las calorías de sus platos y transmitirselas a sus clientes; a los fabricantes de chocolates que detallen sus calorías con un cartel en los envases de sus productos, etc. Lo que me sorprendió es lo que me respondió Cormillot cuando le pregunté por qué Cristina no reglamentaba esa parte de la ley. “Hay que mover inercias y luchar con los verdaderos monopolios, tales como Arcor, Terrabusi, Coca-Cola, etc”.

Entonces empecé a averiguar cuales eran las leyes que estaban reglamentadas a medias. Si en dos semanas conté alrededor de 25 sin reglamentar, las reglamentadas a medias superaban la centena: la Ley de Brucelosis (24.696), el Sistema Federal de Viviendas (26.182), la ley de Obesidad, el Programa Deportivo Barrial (26.069), etc.

Por otro lado, los “jovenes PRO” atacan una y otra vez a Cristina Kirchner por su inconsistente patrimonio. Es verdad, creció al calor del Estado y de una forma exponencial: se multiplicó por 9 en 6 años, según su propia declaración jurada presentada ante la Oficina Anticorrupción. Es uno de los tantos puntos flacos que tiene el modelo K: Hablan de hambre siendo millonarios; impulsan pesificar la economía mientras tienen sus negocios en dólares.

Semanas atrás, un editor me pidió que trabajara con la declaración jurada de Mauricio Macri. Entonces me sorprendí al ver la cantidad de inconsistencias y complicaciones que me demandaron esos cuantos papeles: muchas empresas fantasma, sociedades anónimas, testaferros, estructuras empresariales con una magnitud descomunal, etc. El patrimonio de Macri creció un 85% en un año.

Finalmente llego a la conclusión de que hay 4 posturas frente al poder:
1. Asumir una postura militante y sólo observar y profesar una parte de la realidad.
2. Mantenerse desinteresado.
3. Asumir una postura opositora y sólo observar y profesar una parte de la realidad.
4. Elegir el lugar de la información: recoger datos de las oficinas de prensa, que están para decirte lo bueno. Y, por supuesto, investigar, arriesgar, llamar, leer, preguntar: trabajar para correr la cortina y ver lo malo. Ese es el lugar que deben ocupar los periodistas.

Si a los jóvenes PRO verdaderamente les preocuparía la corrupción y el crecimiento patrimonial de los funcionarios, le reclamarían tal virtud a su propio líder. Si a los militantes K verdaderamente les preocuparía la actitud antidemocrática de no respetar lo votado por el congreso, le reclamarían tal virtud a su propio líder.

No les interesan los hechos, no les preocupa la información, no les preocupa la realidad. Les preocupa defender su postura y aquí se encuentra la explicación de por qué no se puede ser un buen periodista, si se es un militante. Fanatizarse con una bandera te transforma inmediatamente en una buena fuente, en un buen candidato a ocupar una oficina de prensa, pero no a ser un buen periodista.

Una respuesta a “El fanatismo te aleja de la información”

  1. Creo que somos pocas las personas quienes elegimos recoger los datos, analizarlos y sacar nuestras propias conclusiones.
    Hoy en día el argentino es politizado a través de los medios de comunicación (sin importar a qué grupo pertenezcan) y maman tales opiniones como propias en vez de tomarlas, desmenuzarlas y argumentarlas.
    Te felicito por tu página, tenes un gran futuro como periodista.

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