Lo que dejaron las elecciones en Venezuela

Ganó Chavez. Si venía ganando todas sus elecciones con un 60%, perdió 6 puntos porque ganó con un 54%.¿Qué son 6 puntos (un millón de votantes) para un mandatario que está hace 14 años en el poder? Nada. Nada de nada.

Conozco gente que lo odia. Conozco gente que lo ama. También conozco gente que habló mucho esta semana sobre elecciones en Venezuela cuando ni siquiera distingue la bandera venezolana de la colombiana. Pienso que todos tenemos derecho a opinar (y preguntar). Pero hay que hacerlo con criterio, por eso me limitaré a dar algunas observaciones:

Grandes spots. Una tendencia que se viene incrementando en todas partes del mundo. Lo único que puede emparentar a Chavez con Obama es una clara tendencia al “spot hitaso”. El político revelandole la verdad desnuda al pueblo, en tres minutos y unas semanas antes de pedirle el voto, ya no se la cree nadie. Ahora los contenidos están puestos de un modo sutil. Y se nutren de la industria cultural: frases cortas, melodía pegadiza. Ambos motivos pueden ser twits:

Chavez: “Mi / comandante. Mi / presidente. Yo quiero más”:

Capriles: “Cada vez son miles y miles y miles. Cada vez son miles que están con Capriles”.

 

Leves diferencias. El de Chavez hace una gran apelación a la emotividad y al sentido de pertenencia. Hay una búsqueda de fidelizar votantes. El jefe de campaña de Capriles fue en búsqueda de adhesión.

Repercusiones en Argentina. Cristina lloró. Se emocionó. La alegría que ya no encuentra en el suelo nacional llegó desde Venezuela. La situación en Argentina es crítica. Estamos, claramente, ante el segundo peor año del kirchnerismo en el poder. Y que gane Chavez, con tanta autoridad, es un guiño, un aliento, una palmada para esta fuerza política que le guarda grandes diferencias al chavismo, pero el modelo se le parece bastante. Kirchnerismo – Peronismo = Chavismo.

Un grán político. No ocultaré mi admiración a Henrique Capriles. “Pueden meterme preso, pero nunca podrán quitarme mi dignidad”. Es jóven. Tiene 40 años. Perder fue lo mejor que le pudo haber pasado. ¿Hubiera podido gobernar si los 3 millones de votantes que se inclinaron por Chavez lo hubieran votado a él? Hizo una gran campaña y una gran elección.
Capriles es un gran orador. Un tipo con muy poco que perder que vive de sus convicciones. Sólo me pregunto una cosa. Si fuera Argentino, ¿lo hubiera votado?

Probablemente sí. De ser Argentino, Capriles sería el segundo mejor político de nuestro país, detrás de Cristina Fernandez y muy por delante de Daniel Scioli, Mauricio Macri, Hermes Binner, Ricardo Alfonsín y Fernando Solanas. Lo que evidencia la crisis política en la que nos acostumbramos a vivir. No hay buenos políticos en Argentina.
Lo que viene. Chavez es un modelo en el que muchos procesos latinoamericanos se ven reflejados.  Una de las pocas convicciones que el kirchnerismo mantuvo desde el 2003 a la fecha fue su fidelidad a Chavez. Los límites entre  hacer cosas para las mayorias y el populismo, son muy finos. Eliminar el hambre, en este modelo, oscila en una fina línea que intercede en los derechos individuales de los ciudadanos, “expropiese”. Luego de ésta elección hay una cosa que queda muy clara: el único límite que tiene Chavez es su propia muerte.

Para cerrar, dejo una imagen que recorrió twitter: Chavez repatrió la figura de Simón Bolivar. Con un discurso anti-imperialista, Chavez llegó al poder para cortar la dependencia de ése país con los Estados Unidos. Admira a Bolivar porque éste personaje histórico hizo lo priopio con la corona española en 1800.

Algo peligroso: El mismo Simón Bolivar advirtió que un individuo que se perpetua en el poder, genera la misma dependencia que los españoles o, ahora, los Estados Unidos. Una a favor de Nestor Kirchner. Otro gran político que entendió al movimiento como algo más que un individuo.

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