Los científicos se están avivando

Las ciencias naturales descubrieron que, contrario a lo que se creía, una ruptura amorosa sí duele desde el punto de vista físico: Equivale a sentir una espina clavada. Es decir, un abstracto como es el amor, tiene una incidencia tangible en nuestro cuerpo físico. La filosofía oriental ya da cuentas de esto hace algún tiempo atrás: unos 6 mil años. Por lo que la comparación se hace inevitable.

La Universidad de Michigan realizó un experimento con un grupo reducido de personas. Es de público conocimiento que el cerebro construye acciones en torno a estímulos y respuestas involuntarias. La novedad ahora es que, según el experimento que realizaron en dicha universidad, ante el estímulo de fotos donde se muestran a sus ex parejas, el cerebro pone en actividad distintas regiones que, como respuesta, generan un sentimiento doloroso en nuestro físico. La nota salió en la Revista Mujeres y puede ser leída en su totalidad, con el detalle de la investigación, en el siguiente link.

Semanas atrás, publicaba en Fronesis algo que vengo observando desde hace mucho tiempo: entre orientales y occidentales (en tanto filosofía de vida) existe un muro. Y ese muro se está resquebrajando. La noticia no hace más que dar cuenta de éste proceso y tendrá un lugar destacado de la sección Salud del próximo número de la revista Causa de Noticias, que estará disponible a partir del 11 de noviembre. Ahora, en momentos donde me encuentro editando los textos y maquetando las páginas de la revista, no hago más que preguntarme: ¿cuantos más años de investigación le llevará a la ciencia encontrar las pruebas que la mente occidental necesita?

Por lo pronto, sabemos que poquito a poco la ciencia se está despertando. Aunque se cree despabilada.

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