En tiempos de digitalización, el gran derrotado es el HiFi

“En el #8N también hay lugar para el amor”, tuitié desde el blackberry.

Mi amigo Aku es una de las pocas personas que conozco que aún compra y almacena CDs originales. Da gusto llegar a la casa y observar sus estanterías. “¿Qué querés escuchar?”, pregunta. No importa cual sea mi respuesta, él busca en su estantería algo que, si no es exacto, se asemeje a lo que respondí. Disfruta mientras desenvuelve algún CD: “Mira este, me costó mucho conseguirlo, no lo tienen todas las disquerías”, se le escucha decir.

Con mucho cuidado deja el plástico envoltorio arriba de una mesa, abre el la cajita y el CD empieza a sonar. En una tarde, la escena puede repetirse unas 3 o 4 veces y sería algo cotiediano de sucederse en los ’80, pero en tiempos de download, mi amigo Aku se transforma en un coleccionista.

Hi Fi es una sigla que se utiliza para referirse a la alta fidelidad de reproducción de una imagen o un sonido: un CD original o una imagen en altísima resolución componen el hoy escaso mundo del Hi Fi. Todos los especialistas coinciden en que el HiFi fue furor durante los 70/80, pero que fue sepultado con la digitalización masiva y el download: antes valía tenerlo en la mejor calidad posible. Ahora vale tenerlo antes. La velocidad y la fragmentación le ganan a la calidad.

Son muchos quienes teorizaron al respecto, pero entre las más notables apreciaciones, se desprende que el álbum discográfico perdió en esencia y ganó en amplitud. Algunos otros hablan de “democratización” de la obra de arte: es mucho más fácil acceder a ofertas artísticas y también es más fácil producirlas. ¿Es mejor? ¿Es peor? Como todo, tiene pros y contras.

Este tema es el fantasma que camina en todas las redacciones del mundo: para cubrir eventos como el 8N, los fotógrafos llevan equipos de alta calidad. Obtienen imágenes muy buenas. Demasiado buenas. Algunos van con netbooks conectadas al 3G, por lo que en cuestión de una hora las fotos ya pueden estar a disposición de la redacción. Sin embargo, 60 minutos parecen demasiado para los sitios informativos que están online las 24 horas. La protesta comenzó un rato antes de las 19, y para el momento, muchos portales digitales ya tenían fotos que circulaban vía smarthphones.

El lector entraba al home y tenía fotos de una calidad intermedia pero tomadas hace segundos. El programa es simple: cualquiera que tuitee una imagen con el hash #8N, se transforma en una fuente para la redacción que le adjudica la fotos con su usuario y la pone a disposición del sitio.

El patrón parece corresponderse con el factor download: la velocidad le gana a la calidad. Esto supone cambios a la hora de conformar staff´s de periodistas. Si antes era necesario dominar los elementos narrativos y tener el ojo afilado para encontrar y dominar la noticia, ahora se le suma una serie de herrmientas digitales: es necesario tener un mínimo manejo de cámara, saber editar un video, conocer el lenguaje HTML (después de todo es la base de la publicación),  entender el criterio de los buscadores para encontrar información y, si te querés destacar, manejar otras herrmientas para armar fotogalerías, galerías de video o reparar fallas del CMS.

El fenómeno de la convegencia, el hecho de que prensa, cine y tv sean consumidos desde una misma pantalla, genera una necesidad de polifuncionalidad para quienes trabajan en generar esos contenidos. Esto obliga a los fotógrafos a redactar o a los redactores a sacar fotos.

El aspecto notablemente positivo es la gran cantidad de posibilidades que se abren a la hora de narrar. Hoy, un redactor multimedia, puede contar una nota a través de un video, describir con fotos, con palabras y con audios. Además, puede desarrollar una infografía interactiva, para que el lector/internauta puede cruzar datos y elegir el modo en que consume y entiende la información.

El valor negativo es la pérdida de especialización y, por lo tanto, de calidad individual de cada elemento que conforman el medio. Sólo con apelar a la lógica sabemos que un redactor que sólo se dedique a redactar, lo hará mejor que redactando, fotografiando y compaginando galerías. O un fotógrafo obteniendo imagenes, será mejor en su tarea si no tiene que redactar los epígrafes o la nota completa.

Al momento de redactar estas líneas, cómo financiar un medio en internet es la gran incógnita de los empresarios mediáticos. Quizás, en unos años (o minutos) esa fórmula se haga carne en los sitios y lo que hoy se llama “personal de multimedia” se dividan en departamentos de fotografía, infografía y video, o lo que hoy son “redactores multimedia”, simplemente pasen a llamarse redactores. Lo cierto es que el fenómeno de la convergencia no parece cesar y resistirse al cambio sería seguir apostando a las máquinas de escribir.

Twitter: @PatoCaruso

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *