Un lento camino a la narración periodisticatográfica

El video que encabeza este posteo es el cortometraje final que, con un excelente grupo de trabajo, realizamos para la materia Taller de Expresión 2 (Audiovisual) de la UBA. Fue mi primera experiencia en producción cinematográfica y me sirvió mucho para entender las reglas de la narración audiovisual.  Ahora me comen las ansias por aplicarlo al periodismo multimedia.

El debate típico que hay en el mundo del cine se da respecto a la famosa estructura dramática. Si observas cualquier película hollywoodense te vas a encontrar con que, básiamente, la historia tiene una introducción, un conflicto, una resolución y un final.

Y si entras en detalle, vas a encontrar que todas empiezan mostrandote las cosas en su estado natural, que pasa algo y las cosas cambian; que empiezan a aparecer problemas cada vez más complicados, hasta que algún detonante hace que aparezca la solución, entonces se produce el enfrentamiento con el problema y, finalmente, se resuelve la historia para bien o para mal.

Esa es la famosa estructura que aparece en casi todos los films: un conflicto, dos puntos de giro, un detonante, climax y resolución. ¿Por qué se usa siempre esta estructura? Porque es casi la única forma de atrapar a la masa de espectadores, de principio a fin, de darle un sentido dramático a una historia audiovisual. Sólo necesitaremos 10 minutos de paciencia para la intro pero le daremos 1 hora 40 de entretenimiento. Si queremos saber por qué todo funciona así, hay que leer escuela de Frankfurt: nadie va al cine a pensar, para el esfuerzo está el trabajo.

Nunca me gustó el cine iraní, nunca pude ver más de cinco minutos seguidos de cine francés y recién ahora entiendo por qué. Estas formas de narración no se sostienen dramáticamente en una estructura. Tienen el peso de la película en otras áreas de la producción como pueden ser la fotografía o la expresividad estilística. Si no estas “conectado” con el autor, será mejor que vayas con una buena almohada al cine.

Nonfiction Structure. Una idea que me dio vueltas durante toda la cursada es cómo adaptar esta estructura dramática a la narración periodística audiovisual. Hace poco me preguntaron si trabajaría en un medio sobre papel. Respondí que no. Y la gran explicación es que en ésa plataforma está todo inventado. Trabajar en un soporte donde todo es mirar para atrás y copiar no es tarea para un nativo digital.

Hay un sentido común que nos indica que lo bueno es feo y lo malo es lindo. Que ver una película entretenida te atrofia el cerebro y que comer sano es comer feo. Yo pienso que debería pasar lo contrario. Que quienes se dedican a la cocina, tienen que encontrar la fórmula para hacer rico lo sano y quienes se dedican al cine, tienen que hacer bueno lo divertido.

La estructura de la no ficción suele ser piramidal: primero lo importante. Y esto tiene dos argumentos: el diario que más informe en menos tiempo será más leído. Y si por algún motivo hay que recortar una nota porque no nos alcanza el papel, entonces le sacaremos los últimos dos párrafos.

De ésa manera, los periodistas se acostumbran a contar las cosas empezando con lo importante y terminando con el relleno. Pero en internet no hay publicidad que te quite caracteres; las reglas son otras y son más tiranas que en papel. La velocidad es una habilidad fundamental para cualquier videoperiodista. Los lectores/internautas suelen ver los primeros 15 segundos de los videos y, si hasta el momento no los convenció, los paran y se van a otra noticia.

Por eso, se establece un criterio también piramidal a la hora de hacer nonfiction audiovisual en la web. Lo más noticioso es lo que va primero. Además, los videos tienden a ser menores a los 5 minutos con un ideal de 3.

Podría decirse que todo está en contra. Lo mismo sucede con los textos. Recuerdo la única pregunta que le hice a Leila Guerriero (la mejor cronista narrativa hispana de la actualidad). Casi a modo de queja le dije que era imposible redactar una buena crónica en la web ya que mil caracteres es lo máximo que se lee en ese formato. Le pregunté si creía posible la evolución del periodismo narrativo en web. “En mil caracteres se pueden hacer cosas más que interesantes”, me respondió, con actitud de deja de llorar pendejo y ponete a laburar.

Cómo romper con la lógica del twitter (picadillo de datos que se conectan por el tema) y establecer una estructura cinematográfica que atrape al lector desde el primer segundo, es una inquietud que me acompaña desde hace algunos meses. Pero del mismo modo que las crónicas, estoy seguro que con algunas adaptaciones, en el marco de alguna investigación atemporal lo llevaré a cabo. Ese día hablaremos de narración periodisticatografica, cinemaperiodismo o de alguna otra denominación.

Pero de lo que estoy seguro, es que ese día romperemos con una de las tantas barreras del absurdo. Porque probablemente funcione bien y se masifique. Entonces dejaremos de creer que la información es para gente aburrida y el cine es para entretenerse.  Luego comenzarán a caer otras barreras. Entonces lo bueno dejará de ser lo feo, el trabajo sinónimo de sacrificio y la diversión un pasatiempo. Te lo aseguro.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *