Conversaciones con John Lennon

50845119Estoy seguro, era él. Tenía anteojos violetas, una camperita verde y remera roja. No distinguí bien su pantalón, pero era verde oscuro. Fumaba pero no sentí olor a cigarrillo. Raro. No sé bien a qué hora, pero estoy seguro que John Lennon me visitó mientras dormía. Hablamos de filosofía, comunicación y periodismo.

Abrió la puerta de mi habitación, agarró la silla de la computadora que está a un metro de mi cama y la arrimó para sentarse. Prendió un cigarrillo y comenzó a hablar un idioma extraño, con mucha seguridad como si la escena fuera normal. Era suave como el francés pero no era francés. Al principio me asusté un poco. Esa situación se extendió durante un rato largo, hasta que una oración la terminó con palabras en inglés “politic, religion or possessions too”.

– Im sorry, John. But my english is so bad. If you talk spanish.. – Digo, aún asustado y me interumpe.

-Oh! Pensé que ibas a entender el Esperanto. Ya me había olvidado de la estupidez de separar a las personas por dialectos. En definitiva todos dicen lo mismo, pero con otras convenciones.

-No sabía que hablabas Español.

-Yo tampoco, my dear – dice “dear” que significa “querido” pero lo pronunciaba “dir” cortito y al pie.

-El otro día me puse a repasar toda tu obra. Hiciste mucho en 40 años. Después vi el reportaje que le hicieron a Chapman (el asesino) y me dieron ganas de ir a buscarlo a la cárcel para matarlo.

-Haces mal. Tenes que perdonarlo.

-¿Por qué?

-Porque yo ya lo hice.

-¿Perdonar a la persona que te mató?

-Las cosas se ven distintas desde aca, my dear.

-¿Qué tan distintas? ¿Cómo se ven las cosas?

-Cuando avisé que iba a venir a hablar con vos, me dijeron que no me deje entrevistar. Siempre te vas por las ramas. – dice y se tira para atrás en la silla reclinable de mi computadora – El que mejor entrevista es el que mejor escucha. No se puede hablar sin oír. Cuando te dije que para escribir mejor tenías que ser un mejor lector, me escuchaste y mejoraste mucho.

-Pensé que eso lo había soñado. ¿Por qué no te puedo hacer preguntas? ¿A quién le avisaste que ibas a venir?

-Si te respondo eso estaría dando comienzo a la entrevista. No te parece, my dear. Lo que te quiero decir es otra cosa: está todo al revés. – cierra los ojos y le da una pitada larga al cigarrillo.

-¿Qué esta al revés?

-El sentido común, la comunicación. Para escribir mejor, tenes que ser un mejor lector. Para hablar mejor, tenes que ser un mejor oyente. Para ser amado, tenes que amar mejor. Si queres ser bueno, vas a tener que ser bueno con los demás. Todos hacen lo contrario. Desde aca nos reímos mucho, pero sé que ustedes no.

-Pero lo podemos acomodar – Me apuro a decir, sin dejarlo terminar la idea.

-Mirá esto – Dice y de la nada aparece una hoja, con diseño de diario. Parece ser la tapa de algún matutino en inglés con todos títulos surrealistas al estilo “Buenos Aires será atacada por morsas venenosas”. – ¿Qué pensas que pasaría si todos los periodistas empiezan a repetir sistemáticamente esta información?

-La gente se reiría mucho. O pensaría que todos los medios son la Revista Barcelona.

-Exacto, my dear.

-¿Qué significa?

-La comunicación es un proceso muy complejo.

-Desde los 80 en adelante que se sabe de la complejidad de la comunicación. Hay que ser un tarado para pensar que la gente cree todo lo que lee, es decir que la influencia es directa.

-Claro, se sabe de la complejidad de la comunicación. Pero está todo al revés.

-¿Cómo al revés? No entiendo.

-Al revés, my dear. “Masturbaishon”. -dice y se rie.

-¿Masturbación?

-Sí, desde que se entiende a la comunicación como un campo complejo, solo hicieron eso. Cuando tienen que hacer matemáticas. Se fueron para el otro lado. Todo es matematicas. Matematicas y amor.

-No entiendo. ¿Tenemos que hacer de la comunicación una ciencia positivista?

-No, pero para que puedan hacer algo mejor que la masturbación tienen que ser mejores lectores, oyentes y estudiantes. – otra vez, una pitada larga. Tiene actitud de cancherito, mira para los costados, deja silencios – Tenes que terminar la carrera.

-La voy a terminar, quizás dentro de mucho tiempo. Pero prefiero ir despacio, inmiscuirme bien en cada materia e ir absorbiendo conocimiento.

-Tenes que hacer más materias.

-No más de tres. Inlcusive hacer tres, trabajando y con los otros proyectos es imposible. ¿Tengo que trabajar menos o dejar en espera a algunos otros proyectos?

-No, tenes que trabajar mejor. Avanzar con todos los otros proyectos.

-Eso, ¿cursando más?

-Sí – Otra vez, una pitada larga.

-Es imposible. – digo y deja un silencio.

Es fácil si tratás.

Charlamos de otras cosas, algo más personales. No recuerdo muchas partes de la conversación, sé que fue larga. Tampoco recuerdo cuando se fue, ni siquiera si llegó mientras pienso en imágenes antes de dormirme -algunos lo llaman meditar-.

Tal vez la situación de evaluar bien cuantas materias voy a hacer de la carrera, qué espacio le voy a dar a otros proyectos, estar repasando todo lo que hizo Lennon y mi obsesión por el periodismo y la comunicación se transformaron en un sueño. Ese sueño que a uno le gustaría que se haga carne en la realidad.

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