La primera jornada de Francisco dejó sólo una certeza

la fotoPor la mañana, quisieron llevarlo a ver un sastre. Pero él dijo que no, porque antes quería saludar a la Virgen. Quisieron llevarlo en la limusina oficial de los papas con chapa SCV (Stato Città del Vaticano) y él también se negó: quiso ir en un auto común.

Quisieron enviar un gentilhombre a retirar las pertenencias que había dejado en una habitación de la Casa del Clero, donde solía alojarse cuando viajaba a Roma, pero sorprendió a todo el mundo y fue él, en persona a pagar la cuenta.

Fiel a su nombre, Francisco, el santo de los pobres, de los desposeídos, de los marginados, el Papa dejó en claro que rechazará la pompa vaticana.

Así como tras el anuncio del habemus papam anteanoche sorprendió por no utilizar la estola y tenerla en la mano durante la bendición, tampoco usará zapatos rojos sino que seguirá llevando zapatos negros y pantalones del mismo color.

También continuará con esa cruz simple, de plata, de obispo, que tanto impactó anteanoche cuando salió a dar su inédita bendición urbi et orbi, en la que primero se hizo bendecir por el pueblo, por la multitud, y sólo después bendijo él.

La primera jornada del ex cardenal primado de Buenos Aires Jorge Bergoglio como Sumo Pontífice dejó ayer sólo una certeza: ya nada será como antes en el Vaticano.

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Texto: Elisabetta Piqué, La Nación.
Foto: l’osservatore romano.

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