Víctor Hugo Morales, una historia de “coherencia” o “conversión”

Víctor Hugo Morales es considerado el más formidable relator de fútbol rioplatense de todos los tiempos. Pero sobre el resto de su carrera no hay consenso. Para Pablo Sirvén, autor de Converso, la lírica del relator que supo adornar tantos goles y gambetas, fue una gran preparación para embellecer otro relato: el de la política kirchneristaEl autor de la biografía “oficial”, en tanto, sostiene que al “romper con Clarín” fue el gobierno quién adoptó las “convicciones y luchas” de Víctor Hugo.

Después de haber presentado dos biografías antagónicas de manera simultanea sobre el relator uruguayoPablo Sirvén y Julián Capasso, autores de Converso yVictor Hugo. Una historia de coherencia y convicción fueron entrevistados esta semana por Perfil.com.

Especialista en la relación medios de comunicación y poder político, Sirvén eligió una biografía de Morales para hacer su octavo libro porque “el giro que hizo es de 180 grados. Él no era neutral, era un crítico de este gobierno. Detrás de este gran converso, hay muchos conversitos, lo que lo hace un gran disparador para entender qué está pasando con los medios en Argentina”.

Distinta es la historia de Capasso: “En 2010, durante los festejos por el Bicentenario, todos se preguntaban qué le pasó a Víctor Hugo, por qué se había dado vuelta. Yo estaba sin trabajo, con tiempo y ganas de investigar a fondo para demostrar que su lucha con Clarín es desde siempre y que Víctor Hugo era el mismo de todos los días”.

Pero algo cambió. Para Sirvén, el relator “al principio hizo un giro suave, con la estatización de las AFJP y Aerolíneas Argentinas, un poco más pronunciado con la sanción de la Ley de Medios y rotundamente el 2 de febrero de 2010 cuando Néstor Kirchner llama a Radio Continental y pide hablar con Víctor Hugo”.

– Perfil.com: ¿Ese giro se debe a una cuestión “de billetes”?

– Pablo Sirvén: El libro dice que hubo un fraude muy grosero en aquel famoso mail que decía que se había vendido por 10 millones de dólares. La idea de la valija como tal, no existe. Consiguió facilidades: de pronto lo atienden funcionarios de primera línea, sale de gira por todo el país y los intendentes le ponen la alfombra, le hacen placas, lo condecoran. Además, consigue auspicios, honorarios por charlas… En su programa de TV el máximo de rating que ha obtenido es 2,5; no podría sostenerlo en un canal privado con tan intensa tanda comercial. Pero no todo es plata. En diciembre Cristina lo premió, es la voz las Madres, etc.

– Si no es la valija, ¿por qué se da ese giro?

– La puerta de entrada es muy clara. Es cuando el gobierno rompe con esa intensa amistad que tenía con el Grupo Clarín y lo toma como su principal enemigo. Para Víctor Hugo, que ya tenía ese odio desde hace 15 años, ve pasar a ese colectivo y se sube. Lo extraño es que una vez arriba lo quiere manejar cuando hasta hace diez minutos era hipercrítico. Hablaba mal del Indec, de Skanska, de 6,7,8; se da vuelta como una media. Se olvida de todo lo que había dicho de manera brutal.

Si bien Julián Capasso niega que Morales haya “ingresado” al kirchnerismo, no disiente del todo con Sirvén: “Es lo más entendible del mundo que Víctor Hugo haya tenido una posición gustosa cuando el Gobierno se planta y empieza a luchar contra Clarín. Aquellos que lo escuchamos del fútbol ya estábamos podridos de escucharlo patalear contra Grondona, Clarín y TyC”.

Capasso, ahora productor de Morales en Continental, encuentra en este proceso un nuevo elogio hacia el relator: “Cuando se da este giro, Víctor Hugo podría haberse quedado en el molde porque venía criticando al Gobierno y se metía en un nuevo frente de críticas. Sin embargo, tuvo la coherencia de acompañar al Gobierno en una lucha que era suya”.

– Perfil.com: Entonces, ¿Víctor Hugo cambió de posición respecto al Gobierno?

– Julián Capasso: Víctor Hugo mantuvo su convicción de enfrentar a los monopolios de prensa y muchos funcionarios del Gobierno se sorprendieron al encontrar en Víctor Hugo muchos buenos argumentos. Hay una entrevista que le hacen a Aníbal Fernández en ese momento, en el que le plagió como cinco párrafos textuales de cosas que Víctor Hugo ya decía sobre Clarín.

– Perfil.com: Pero respecto a las críticas que le hacía al Gobierno…

– Las mantuvo. Él mantiene la mirada crítica sobre muchas políticas del Gobierno: el traspaso de los fondos al Banco Ciudad, la ley de ARTs, su relación con Monsanto, que no vayan para adelante con la ley del aborto. Los medios que defienden al gobierno muestran sólo las cosas positivas y es mucha la gente que se queda con eso. Yo, como productor, te aseguro que nos llaman prenseros de todo tipo de funcionarios y Víctor Hugo les dice más veces que sí a los opositores que a los oficialistas.

Qué tiene en la cabeza. Ese es el título del capítulo 17 de Converso, que a los 5 días de publicado agotó su primera edición. “Para reconstruir su perfil me concentré mucho en sus audios, sus videos, sus relatos. Me asesoraron especialistas en psiquiatría”, contó Sirvén aPerfil.com.

– Perfil.com: En ese capítulo lo describís como caprichoso y egocéntrico pero también como fabuloso y genial.

– Sirvén: Es una figura paradójica. Él mismo reconoce que se le sale la cadena. Tiene algunos mecanismos y razonamientos extraños, dice que como robaba algunas chucherías de chico, si tiene que ir al baño va y paga un café como para compensar eso. Sus familiares y amigos lo llaman Nene, tiene mucho de caprichoso. Por otro lado, lo genial y lo fabuloso porque labura a destajo, su oficio como relator formidable. Además goza mucho de estar al aire, que tiene mucho que ver con un perfil narcisista agudo, que no llega a satisfacerlo como relator de fútbol, por eso necesita plantarse como mediador de la política argentina. Pero a su vez, es extranjero y no quiere nacionalizarse.

A su vez, Sirvén destaca distintas contradicciones en el relator: “Desarrolló un odio hacia Clarín pero trabaja para Prisa que es una empresa mucho más grande; dice que es dinero sucio y manchado por sangre pero sigue cobrando plata de La Nación y ese dinero lo distribuye entre sus colaboradores, para mí, para fidelizarlos”. El autor de Converso destaca que “la única convicción que mantuvo siempre Víctor Hugo fue su odio a Clarín”.

Por su parte Capasso resalta cómo Morales rechazó una oferta de siete cifras de Carlos Ávila para trabajar en TyC Sports. “Esto es una oferta que no te conviene ni a vos ni a mí, porque en el momento que yo empiece a trabajar para vos pierdo mi credibilidad”.

Para el autor de Una historia de coherencia y convicción la respuesta sobre qué tiene Víctor Hugo en la cabeza puede limitarse a tres palabras: “Libertad, porque siempre hace lo que él quiere; honestidad, porque siempre dice lo que piensa, y generosidad. Por ejemplo, a mí, que soy un pendejo de 25 años, me da el mismo lugar en la radio que a Daniel López que tiene 25 años de trayectoria”.

Sirvén le confió a este portal que no leyó el libro del joven periodista, por lo que prefirió no opinar sobre esa biografía “oficial”. Capasso, en cambio, sostuvo que Converso es parte de una “campaña de difamación” contra Víctor Hugo. Ambos tienen dos cosas en común: presentaron sus libros el mismo día. Y, aunque no parezca, escribieron sobre la misma persona.

(*) Para Perfil.com.

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