Una conclusión sobre la aparición de Lázaro Báez

Hace ya un buen tiempo, un domingo sin novedades, los canales de noticias empezaron a informar que habían asaltado a un empresario multimillonario argentino en Punta del Este. Lo que decía C5N y TN era que le habían robado 5 millones de dólares entre joyas y efectivo. Como no había pasado nada en todo el día, me puse a trabajar en la noticia.

No había mucha más información hasta que llega un mail a la redacción de la propia víctima. Nos deja su teléfono para que lo llamemos si es que ibamos a dar la noticia. Lo llamo. Me cuenta que él veranea siempre en Punta del Este, pero que se maneja con tarjetas bancarias. Que no se maneja con mucho efectivo y que sólo le habían robado un anillo de su mujer, valuado en 2 mil dólares.

Antes de cortar le pregunté, sorprendido yo, por qué nos había llamado. Y él me dijo que se comunicó con los medios más importantes “porque siempre es mejor ser uno mismo el que hable sobre lo que te pasa a vos”.

En el momento corrí a redactar el testimonio para publicar antes que la competencia, pero me dejó pensando con esa última afirmación. El tipo no tiene jefe de prensa, nadie le maneja su discurso en los medios. Dudo que haya estudiado comunicación, pero parece entender perfectamente cómo se manejan los medios en Argentina.

Publicamos nosotros, publicó Clarín, publicó La Nación y en los minutos siguientes C5N y TN pusieron en duda la información que tenían y borraron el dato de los 5 millones. La policía mantenía en secreto el monto y el mismo protagonista había contado los hechos.

Pero lo más importante: poder acceder al acusado o, en este caso, a la víctima te da mucha más información de lo que en verdad te dice. Es decir, cómo te cuenta las cosas, si se embarulla para responder, si está leyendo algo que le pasaron, etc. El paratexto, en estos casos, es más importante que el texto en sí.

La noticia podría haber llegado a la tapa de los matutinos del día siguiente con los cinco millones de dolares, sin embargo apenas ocupó dos párrafos de la sección policiales.

Algo parecido sucedió el lunes último, cuando la redacción aún estaba haciendo relevamientos de archivo y chequeando información sobre la noticia que estaba presentando Jorge Lanata en Telenoche: informaba que Carrió había denunciado en la Justicia que Lázaro Báez desmontó una bóveda con armas, plata y documentación clave.

En ese momento llaman a un editor del diario y le dicen que Báez iba a recibir a un periodista nuestro en su casa, para mostrarle que esa bóveda no existía. Algo que en principio parecía mentira, pero a las dos horas la noticia más importante ya no era la denuncia de Lanata, era que el empresario más acusado había contestado más de 40 preguntas en su propia casa con todos los periodistas adentro, sin discriminar a ninguno: Perfil, Clarín, La Nación, Cadena 3, todos.

Y lo cierto es que su actitud hizo repensar a más de uno cómo se está cubriendo el tema. ¿Por qué el oscuro empresario K va a abrir las pueras de par en par, responder todo y prestarse a la opinión pública si es un demonio encarnado?

A su vez, también demuestra lo contrario: después de haber sido acusado de lavar dinero no mostró los papeles de su compañia. Lo que significa que algo que ocultar, tiene.

Los medios funcionan a la inversa que la Justicia: mientras los diarios publican cada 5 minutos, los jueces lo hacen cada 5 años; en el mundo de las leyes, todos son inocentes hasta que se demuestre lo contrario, pero no así en el campo de la opinión pública: si un periodista te acusa, sos culpable hasta que demuestres tu inocencia. No digo que esté de acuerdo, digo que así funciona. Y pienso que así es porque cada vez que un periodista acusa, al mismo tiempo, está arriesgando todo lo que tiene: su credibilidad. 

Es importante que muchas figuras y muchos jefes de prensa analicen este caso para darse cuenta que tienen que manejarse al revés de como lo hacen habitualmente: cuando son acusados tienen que salir a hablar, tienen que hablar con todos los medios, mostrarse transparentes, contar las cosas con sinceridad; obligar a los editores a que titulen con tu testimonio porque son claros y contundentes.

No digo que Báez sea un pulcro personaje. Es más, los que teníamos dudas, confirmamos que la teoría de que es un inútil muy bien seleccionado por Néstor Kirchner para hacer negocios: Lázaro es un tipo incapaz de mexicanearlo que sólo llegó a triunfar en los negocios por su lealtad a la hora de operar para un tipo hábil como Kirchner.

 

La historia cierra por todos lados: el gobernador le adjudica obras con sobreprecios a su operador, éste gurda la plata y se va haciendo millonario. La deuda del operador con el político es de por vida, así que cuando te pidan que compres un canal, que dejes de auspiciarte en algún medio crítico o que le des plata para la campaña, lo haces sonriente.

El lunes, ese tipo sorprendió a todos al tomar la iniciativa. Llevó a los periodistas a su casa y los desafió: “Además de sacar fotos, si quieren preguntar algo, aca estoy”. Le habló a los medios, abrió su casa, se dejó filmar por todos, razonó en frente de las cámaras y mostró un costado humano.

La Justicia, en tanto, lo investiga en cinco causas distintas en Argentina (hasta él se quejó por la lentitud), una en Uruguay y otra en Suiza. Quizás, después de 2015 los jueces lo condenen por sus ilícitos, pero la opinión pública cambia todos los días su veredicto.

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