La ingenua crítica al periodismo por la Masacre de Pompeya

The Rel_ratiati Horror Show, el film que cuenta en detalle cómo la Policía le plantó pruebas a Fernado Carrera y logró que lo condenaran por la Masacre de Pompeya, de la que en verdad fue víctima, Enrique Piñeyro empieza mostrando cómo los distintos periodistas y móviles que llegaban a la trágica escena contaban una versión tergiversada de los hechos: informaban que dos o tres delincuentes pisaron a tres personas cuando huían de cometer un delito y se tiroteaban con la policía. Llamaban, a la que en verdad era la víctima, “malviviente”. Entonces comenzó la crítica ingenua, y aquí voy a explicar por qué.

Sobre todo en lugares donde se estudia al periodismo desde lo teórico, y desde el más vago sentido común, puede caerse en ese tipo de cuestionamientos fáciles e ingenuos: “¿No chequean antes de mencionar como delincuente a un tipo que fue baleado por la policía y luego víctima de una cama de ocho plazas?”.

¿Por qué digo críticas fáciles? Porque sólo quienes nunca estuvieron del otro lado de la pantalla, o del teclado, pueden sostener ese cuestionamiento que, es entendible, pueden hacer los lectores de un medio, pero no las personas experimentadas. Analicemoslo bien: según la propia película, desde que la patrulla informó el hecho hasta que intervino la fiscal pasó más de una hora donde se le plantó el arma, luego  inventaron un testigo y después se limpiaron pruebas. Cuando llegó el primer medio de comunicación, ya habían pasado casi dos horas.

¿Cómo se va a informar el periodista? En primera instancia, mediante fuentes oficiales: la policía. En segundo lugar, revisar lo que pueda de la escena (siempre está reservado a los peritos policiales) y, en tercera instancia, testigos. Capaz, unas horas más tarde hable la familia del imputado que, en prácticamente todos los casos, sostienen la inocencia de su hijo, padre o primo. ¿Qué pasa si los testigos fueron plantados por la policía, si las pruebas que los cronistas observaron en la escena también y si la principal fuente oficial para estos casos es la corruptora del sistema? Exactamente lo que se ve en la primera parte de la película.

Pongamosle que la perfección exista (ignoremos que hasta el mismo tribunal compuesto por jueces con acceso a todo tipo de información también lo encontró culpable a Carrera), y un periodista llega al lugar, descree de los policías, descree del testigo, desconfía de las pruebas que observa en el auto y se niega a pararse frente al micrófono o a redactar una crónica porque considera que no tiene fuentes confiables como para sostener, si quiera, un condicional; suponiendo todo eso, entonces ¿qué se le informa a un lector/espectador? ¿”Dudas sobre la masacre de Pompeya”? ¿Cómo sostenes el “dudas”? ¿Cómo le explicas al lector que si bien hay información estatal, es decir policial, hay testigos, hay pruebas a la vista, la policía llegó una hora antes (lo que pasa en todos los casos, cuando hay un tiroteo llamás a la policía y no a un periodista) y pudo haber armado la escena? ¿Con ese dato alcanza? ¿En todos los casos hay que titular con “dudas sobre”?

Para explicar esto, me acuerdo de una gran definición que me dio el vicepresidente de FOPEA (Foro de Periodismo Argentino), Fernando Ruiz, hace ya un tiempo: “Los periodistas somos como peces que nadamos en un agua llamada democracia. Si el agua se contamina, se contaminan los peces”.

Por eso sostengo que es absurdo caer sobre los periodistas en este tipo de casos cuando el propio Estado, mediante sus fuerzas de seguridad, es el que está no sólo difundiendo, sino armando una causa como esta. El problema no es el periodista repitiendo la información policial, sino la policía armando causas y mintiendole a los periodistas/opinión pública. Por este mismo motivo siempre digo que no me molesta que los medios ultraoficialistas informen que no hay inflación, que no hay delitos, o que no hay desempleo: me molesta que el Indec mienta y arme cifras, me molesta que el RENAR (armas) y el Ministerio de Seguridad no brinden información sobre los delitos, me molesta que se cense a un tipo que recibe un plan estatal como un “ocupado” y no un desocupado. Porque cuando eso pasa, no lo están beneficiando, lo están cagando a ese pobre tipo.

Porque en todos estos casos, en distinta escala -aunque con muchísima más trascendencia en todo el país-, se miente desde el Estado, se inventa información, se ocultan hechos; en definitiva, se arman causas como la de Carrera, sólo que con muchas más víctmas que el propio Estado trata de disfrazar de victimarios.

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