Las cinco claves del mes de “capitanichmo”

capitanich_19Hoy se cumple un mes desde que la Presidencia de la Nación es ejercida por un “doble comando”. Es que con la llegada del gobernador Jorge Capitanich a la jefatura de Gabinete comenzó una nueva etapa en más de una década del mismo gobierno: la pelea con los medios entró en una tensa calma, la Presidenta ya no le pone el cuerpo a las decisiones, hay diálogo con la oposición, aunque, al igual que antes, no hay trabajo en conjunto.

1. Diálogo con los medios. Cuando llegó a la Casa Rosada, Capitanich sorprendió a todos al brindar, en el momento y lugar, una rueda de prensa improvisada para los periodistas. “¿Si voy a hablar? Si quieren hablamos todas las mañanas”, chicaneó a los cronistas acreditados en Casa de Gobierno. Si bien hizo algo que es común en cualquier parte del mundo, la prensa fue un tema tabú para todos los funcionarios kirchneristas. Desde el vamos, Néstor Kirchner discriminó a periodistas críticos, excluyéndolos de viajes oficiales, y la tendencia se potenció cuando rompió con el CEO de Clarín.

Algo simbólico a destacar: Juan Manuel Abal Medina, el predecesor de Capitanich, fue nombrado como jefe de ministros tras ejercer la titularidad de la Secretaría de Comunicación Pública. Allí, el politólogo se ocupó de poner en sintonía a los medios oficialistas con el discurso oficial. Que en 2011 Cristina lo haya puesto al frente del Gabinete, demostraba que la pelea con los medios sería una batalla vital para su segunda presidencia. Capitniach llegó y echó por tierra esa tendencia. Hizo lo que cualquier escuela de comunicación recomienda: si van a hablar de vos sí o sí, entonces que hablen con tu versión de los hechos.

2. Doble comando. “Primer Ministro” y “CEO de la Argentina” fueron dos de las terminologías que sonaron en las últimas semanas para describir la función de Jorge Capitanich. Distintos analístas políticos coinciden que la jugada es buena: el gobernador de Chaco cumple el rol de alto perfil gubernamental que antes ocupaba la Presidenta. Desde los anuncios de subas salariales para las fuerzas de seguridad federales, en medio de los saqueos, hasta representaciones oficiales, como en Santiago del Estero cuando ganó el oficialismo, hasta inauguraciones de fábricas y actos oficiales. Si algo sale mal, será Capitanich el problema y no Cristina. Si las cosas salen bien, el jefe de Gabinete podría ser premiado en 2015 y la imagen de la Presidenta subiría demasiado.

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3. Reunión con opositores. Si Capitanich se hizo de una imagen positiva de manera relativamente sencilla -y movió a su favor la aguja de transparencia- al enfrentar a los periodistas, tampoco desperdició otra oportunidad: desoxidar el diálogo con dirigentes de la oposición. Si una de las preguntas iniciales sobre el nuevo Gabinete era si se trataba de un cambio de gestión o de un maquillaje, éste ítem entraría, por ahora, en el segundo. ¿Por qué? Porque todavía no se vio ninguna acción conjunta. Sólo conferencias de prensa.

4. Los saqueos. El primer tropezón del “Capitanichmo” fue, sin dudas, el disparo a José Manuel de la Sota que le terminó saliendo por la culata. El fatídico martes 3 de diciembre, cuando Capitanich cumplía dos semanas como jefe de Gabinete, la policía cordobesa se autoacuarteló en medio de un reclamo salarial cuando el gobernador se encontraba de viaje. Mientras Córdoba se incendiaba en saqueos, el “doble comando” presidencial entendió que la mejor forma de perjudicar a un opositor como De la Sota era dejarlo sólo. Durante esa jornada, nadie fue a socorrer a los cordobeses y cuando el gobernador llegó, asfixiado por la situación firmó por lo que los policías pedían: 12 mil pesos. El conflicto se nacionalizó de inmediato, ¿por qué si un policía cordobés gana 12 mil pesos, uno chaqueño se va a quedar con un sueldo básico de $1.800, más un 30% en negro? Los resultados fueron fatales: 10 muertes en todo el país, cuato en la Tucumán de Alperovich y dos en el Chaco de Capitanich.

Esto es algo que planteaba el columnista de La Nación, Carlos Pagni: qué pasaba, en cambio, si Capitanich le ordenaba a Berni que viaje ese mismo martes 3 a Córdoba con la Gendarmería. Acostumbrado a los megaoperativos, el secretario de Seguridad dominaría la situación de la provincia en unas pocas horas. Para cuando De la Sota llegara, a la mañana siguiente, el Gobierno nacional le había solucionado el problema a la provincia y habría dejado en offside al opositor y hubieran dejado a la vista de todos su inoperancia. Pero nada de eso pasó, el “Capitanichmo” pensó que la mejor forma de perjudicarlo era dejarlo sólo y así nos costó a todos.

5. Ni media definición de cara a 2015. Ni bien asumió su cargo Jorge Capitanich se escucharon voces que señalaban al gobernador de Chaco como el sucesor del kirchnerismo. Es cierto que Capitanich es un serio candidato a recibir el 33% de los votos a nivel nacional que el Frente Para la Victoria tiene asegurado. Pero su reciente designación no le suma nada: ahora tendrá que anunciar ajustes económicos, recortes de subsidios y sufrir el desgaste natural de ser la cara del Gobierno todas las semanas. Yo diría que Capitanich es el equipo que llega a la última fecha con un punto más que el resto: sólo depende de sus propios resultados. Pero un empate, acompañado de una victoria de Sergio Urribarri o Daniel Scioli, podría dejarlo afuera de carrera.

En Twitter: @PatoCaruso
Ilustración: gentileza, Pablo Temes.

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