Esta nota quedará sin título

cropped-cropped-la-foto-5.jpgJuan Narcos estaba ahí. Yo recién llegaba del búnker de quien todavía festejaba su segundo puesto en la elección presidencial. Faltaban pocos minutos para que se hagan las dos de la mañana. Era la segunda vez que pisaba esa redacción, pero mi primera cobertura periodística en tiempo real. Y volaba de nervios, pero lo disimulaba bien. O eso creía. Juan Narcos estaba sentado en los escritorios negros, de los editores, junto a otros dos. “Publico Alfonsín”, gritaba. “Diego, atento por si habla Carrió”, le indicaba a otro. “¿Te gusta este título?”, le preguntaba a su compañero, de aspecto japonés. Todo el diario trabajaba para cubrir las elecciones presidenciales del 54%. Y Juan Narcos, ese treintañero de look oficinista y rostro gringo, estaba inquieto.

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