El pecado de inventarse un pasado: el caso Sergio Massa

Tengo muchos motivos para creer que Sergio Massa será el próximo presidente. Es dueño de una fórmula tan efectiva como explosiva: tiene una envidiable vocación de poder, un gran olfato para saber qué colectivo lo deja y está dispuesto a romper la puerta para que lo dejen subir. Cumple la ley del rating a la perfección: mira los sondeos de opinión para saber qué tiene que decir. Hacer lo que la mayoría quiere es una vieja ley de la TV, que hoy ponen en práctica minuto a minuto. El problema, claro está, llega cuando tiene que criticar medidas que lo tuvieron como protagonista, como por ejemplo la Ley de Medios.

Sobre esto le pregunté el jueves pasado, durante el tercer diálogo que tuve con él, cuando comenzó a cuestionar la política de medios del gobierno que integró durante 10 años. “Argentina tiene que ir a la convergencia y, desgraciadamente, eso no está en la Ley de Medios”, dijo, minutos antes de criticar la política “amigo-enemigo” del kirchnerismo.

Todos saben que la Ley de Medios surgió de la cabeza de Néstor Kirchner tras declararle la guerra a Héctor Magnetto, cuando el CEO del Grupo Clarín le dijo que no lo apoyaría en su pelea con el campo, a mediados de 2008.  El 23 de julio de ese año, Sergio Massa asumió la jefatura de Gabinete de la Nación. En marzo de 2009, Kirchner le asignó la tarea de presentar el anteproyecto de la Ley que después se envió al Congreso y terminó, con escasas modificaciones, siendo sancionada.

Durante este proceso, en julio de 2009, Massa dejó la jefatura de Gabinete, apenas unos días antes de que la Ley fuera enviada al Congreso. Sin embargo, eso no lo exime de responsabilidades: la norma ya estaba redactada y confeccionada. Massa fue una de las principales espadas comunicacionales K, no sólo para defender al gobierno en los medios sino para integrar un lugar selecto en la lista de candidatos testimoniales que terminó perdiendo con Francisco De Narváez en agosto de ese año.

Hoy Sergio Massa, devenido en líder opositor, habla como si nunca hubiera estado en el Teatro Argentino de La Plata, leyendo los principios de la Ley de Medios, recibiendo los aplausos de Néstor y Cristina. Habla como si en ese momento no hubiera tenido la autoridad suficiente como para modificar ese anteproyecto y “llevar a la Argentina a la convergencia”, o como para planificar una ley que no esté estrictamente pensada para ganarle la guerra a Clarín y crear esa política de “amigo-enemigo” que hoy critica con tanto entusiasmo.

Quizás por eso me chocó tanto que durante una breve entrevista “de asalto” (se llama así a cualquier material que se obtenga sin pautarlo con anticipación) en el museo de Luis Majul se desvinculara totalmente de esta normativa. “Primero te aclaro algo, la Ley de Medios fue enviada al Congreso en agosto/septiembre, en ese momento yo ya no era jefe de Gabinete”, contestó. Supongo que con eso se sintió con total derecho a cuestionarla, como lo podría hacer Macri o Binner. No Julio Cobos quien, en ese entonces, era vicepresidente de la Nación.

Por eso hice algo que a mí no me gusta nada: le tiré el archivo encima. Al momento de darle edición a la noticia, en formato audiovisual, busqué el tape de 2009, donde Sergio Massa dio el puntapié inicial a esta batalla.

En el primer diálogo que mantuve con él, antes de las PASO del año pasado, Massa había hecho alusión a su gestión como funcionario K. Algunas horas atrás, el tigrense se había recibido de abogado. A mí me llegó el dato y el intendente que estaba en boca de todos hizo lo correcto: yo le mandé un mail diciendole que ibamos a publicar su foto rindiendo Derecho Laboral y él me pidió que lo llamara. Hizo lo que ningún funcionario K entendió nunca: siempre es mejor dar tu versión de los hechos, porque si no publicamos con otra versión.

En esa oportunidad, en una notita color, le pregunté si le había costado las preguntas de Derecho Previsional que, me había contado una de sus compañeras, hacía el profesor. “¿Me estas preguntando en serio? Si todas las políticas más importantes que tiene hoy este país en materia previsional las sancioné yo en la Anses”, me respondió. Al igual que Kirchner con Duhalde, que Duhalde con Menem y que Cristina con todos los anteriores, Massa no borró todo su pasado. Sólo una parte.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *