Las PASO desnaturalizaron “los debates” entre candidatos

0416_debate_candidatos_dyn_g“Altercar, contender, discutir, disputar sobre algo”. Esa es la definición de debate que ofrece la Real Academia Española, la misma palabra que utilizó la señal Todo Noticias para promocionar las presentaciones de los precandidatos de ECO y del PRO en las últimas dos emisiones del programa A Dos Voces. Aunque en ninguno de los casos hubo altercados personales, contiendas de trayectorias, discusiones sobre políticas o disputas electorales.

En el primer “debate” entre aspirantes a jefe de Gobierno, el que protagonizaron Andres Borthagaray, Martín Lousteau y Graciela Ocaña, hubo distintos intereses. Ninguno contrapuesto: el primero tuvo que presentarse con nombre y apellido, por sus altos índices de desconocimiento; el segundo se mostró más preocupado en cuestionar al PRO y la tercera aprovechó para criticar medidas federales.

Sin embargo, el exministro de Economía K no tuvo el monopolio de la crítica a la Ciudad. “Queremos hacer lo que el PRO no hizo: prestar servicios de calidad en todo el distrito; si es (Horacio) Rodríguez Larreta o (Gabriela) Michetti (el sucesor de Macri) no va a cambiar la vida de la gente”, empezó Ocaña.

Lejos de existir disidencias entre interlocutores, el mayor conflicto giró en torno a quién le pegaba más duro a la gestión de Mauricio Macri. “Hay una gran hipocresía porque con el Metrobus se está extendiendo a Vicente López, que gobierna el primo de Macri, y no van a pagar ni un sólo kilómetro de lo se está haciendo en su territorio”, se adelantó Lousteau.

“Si uno ve cómo manejan la pauta oficial a nivel nacional y se lo critica, en la Ciudad es exactamente lo mismo”, lo tapó Borthagaray. “Si uno lee el artículo 61 de la Constitución dice ‘durante el desarrollo de una campaña electoral’, el Gobierno se abstiene de realizar propaganda institucional que tiende a inducir el voto’”, leyó.

Eufórico, lo interrumpió Lousteau: “Perdón, Andrés, la campaña dura 30 días, el problema fundamental son los 2 millones de pesos que pagan por día para mostrar obras hacia atrás, que ya se hicieron, con las caras de los candidatos”. Sí, el altercado entre ambos era el mismo, quién sacudía más a la actual gestión.

Bien se podría haber puesto en tela de juicio los puntos débiles de cada precandidato: el pasado de Ocaña en Salud y Lousteau en Economía del gabinete kirchnerista, o la falta de experiencia en gestión del arquitecto Borthagaray, pero las pocas menciones que hubo terminaron en puntos de acuerdo. La diputada Elisa Carrió, que en 2013 había encendido el debate de UNEN, se divirtió esta vez desde las gradas, mirando el teléfono de Roy Cortina, que no paraba de filmar.

Algo mucho más tedioso ocurrió en la jornada de ayer, cuando Horacio Rodríguez Larreta y Gabriela Michetti siguieron al pie de la letra el guión del PRO. Desde lo más alto del espacio, de la voz de Mauricio Macri, se había bajado la orden de ponerle paños fríos a la interna feroz que mantienen ambos equipos, consignó el diario Clarín.

Michetti, que en el seno del PRO tiene fama de “rebelde”, osó de mencionar la palabra “juego”, tema tabú para el macrismo. Ahí se acabó su rebeldía. Larreta ni siquiera se animó a discutir eso. Lo demás, fueron una catarata de propuestas que, para peor, en muchos casos eran las mismas. “Son del equipo del PRO”, aclaraban, cada vez que alguno le reclamaba al otro la autoría de algún proyecto.

Las dos noticias, aún así, ni siquiera tuvieron que ver con el diálogo entre ambos. La primera novedad la lanzó a último momento Horacio Rodríguez Larreta, que “invitó” al senador Diego Santilli a integrarse a su fórmula candidato a vicejefe de Gabinete. La segunda no fue un hecho. Fue una ausencia: a los candidatos, la audiencia, el marco y el aire televisivo, les faltó el debate.

(*) De la redacción de Perfil.com.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *