De Brancatelli a una legisladora K, los vínculos de Napolitano

0519_brancatelli_gottero_twitter_g (1)Fue la oposición, que especuló con una derrota de Boca para sacar a Angelici del poder. O no, fue la violencia de algunos hinchas, que se infiltraron con una lata para tirar gas pimienta y asustar los jugadores de River. Pero guarda, también pudo haber sido una operación más en la interna de La 12, esa megaorganización violenta que controla hasta cuántos papelitos se arrojan en la Bombonera.

A cinco días de la suspensión del Superclásico, lo único que se sabe con certeza es que el gas pimienta, que lastimó a los jugadores de River y desclasificó a Boca de la Copa Libertadores, fue arrojado por Adrián Napolitano, un violento hincha con una larga militancia xeneize a cuestas.

El “Panadero“, como lo apodan por la cadena de pastelerías que tiene su familia, cosechó buenas migas de la mano de la agrupación Nuevo Boca, que conduce el dirigente Roberto Digón, hombre que tras un intento fallido quiere volver a postularse para llegar a la presidencia.

Napolitano integraba la secretaría de Socios de Nuevo Boca cuando el equipo de Carlos Bianchi hacía estragos en competiciones internacionales y la entidad partidaria articulaba packs de viajes para que los hinchas recorrieran el mundo detrás de la camiseta azúl y amarilla a menor costo.

De los aviones a Tokio o los micros a Brasil quedaron festivas postales de Napolitano junto a la apoderada de Nuevo Boca, la mujer de Digón, Silvia Gottero. Se trata de la tercera candidata a legisladora por el Frente Para la Victoria en la Ciudad de Buenos Aires y a quienes muchos apuntan “con más poder que Digón” por su influencia en el PJ porteño.

Gottero, que viene de afrontar la dura campaña política en la Ciudad de Buenos Aires junto al ministro Carlos Tomada, “siente que quedó pegada en todo esto y no va a dar declaraciones, está deprimida“. Así explicó uno de sus allegados por qué la diputada no quería hablar con 442 sobre las fotos que la vinculan con Napolitano (vea la galería).

En las mismas giras apareció otra cara conocida. La del periodista deportivo Diego Brancatelli, que se desempeñaba como secretario de prensa de la agrupación Nuevo Boca en los mismos años que Napolitano integraba la comisión de socios.

En diálogo con este portal, el hombre del Fútbol para Todos y columnista de Intratables explicó que mantuvo un “trato de cancha” con el Panadero. “Me lo he cruzado en algún viaje, cuando vos viajás con cualquier club, son muy pocos los que viajan a los partidos de octavos, cuartos y eso. Terminas estando con todos. Tenía un trato con mucha gente, él era uno”, dijo.

Brancatelli aclaró que “hace siete u ocho años que no me lo cruzo, no soy amigo, no tengo datos de él ni nada”. A quién sí conoce, en cambio, es a Gottero. “Silvia no es una persona de poder dentro de Boca porque siempre fue oposición al macrismo”, explicó.

Pese a su tradición panadera, Napolitano se convirtió en las últimas horas en una verdadera papa caliente. Digón salió rápidamente a desvincularse del culpable. “En 2007 dejó de militar en la agrupación Nuevo Boca, desde ese año, como es de público conocimiento, participó de otras agrupaciones”, explicó en un comunicado.

¿A quién apuntó? A su competencia en el seno de la riña opositora del club. “Ahora no tiene nada que ver con mi agrupación, está con la de José Beraldi“, lanzó Digón en declaraciones a La Oral Deportiva (Radio Rivadavia).

Es que el gas pimienta llegó en un momento de plena ebullición de la campaña xeneize. “Los opositores repetían que si Boca le ganaba a River, aunque pierda en la siguiente ronda, no valía la pena ni presentarse a elecciones contra el Tano (Angelici)”, apuntaron a 442 cercanos a la dirigencia del club.

Desde el sector oficialista están convencidos que se trató de un ataque claro a la presidencia de Angelici. “11 personas, dos de ellas fuertemente vinculadas con agrupaciones de la oposición, no llevan un gas pimienta a la cancha si no tienen planificado algo”, explicaron.

Desde el espacio de Victor Santa María, otro de los opositores que quiere llegar a la presidencia de Boca, le apuntaron al presidente del club y a su connivencia con la barra brava.

“Nadie puede entrar a la cancha de Boca y colgar el trapo que quiera porque La 12 te lo baja, ¿pensás que alguien puede entrar y tirar gas pimienta en una manga sin que la barra esté al tanto?”, sostuvieron.

En la Justicia se baraja la posibilidad de que Napolitano represente una facción “disruptiva” con la barra que acudió al estadio para causar desmanes. “Yo no creo que sea una cuestión de plata, viene de una familia millonaria, pero evidentemente eso no lo hace feliz”, remató un dirigente xeneize en diálogo con 442.

Es que, con cinco días de investigación transcurridos, entre tantas dudas asoma una certeza: el gas pimienta que lanzó Napolitano le puso un final prematuro a un partido de fútbol, pero recrudeció un enfrentamiento feroz en el que convergen las barras, la política y la pelota. Pelota destrozada por la violencia.

(*) De la redacción de Perfil.com.

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