Causa de Noticias, capítulo 1

Y así comienza CAUSA DE NOTICIAS. La revista que cambiará el mundo.Con una incipiente aparicion digital en sus cuentas de twitter y facebook. Con una precaria página web.

La publicación quedo mejor de  lo que esperabamos. Aunque sabemos que es el piso. El próximo paso es mejorar el sitio web y ponerse en contacto con los suscriptores. Su opinión es muy importante para crecer como proyecto. Sabemos que sin oídos no hay progreso.

La revista es gratuita. A partir del próximo número, en 3 meses,  solo podrán acceder al archivo de la revista, quienes estén suscritos. De ese modo podremos proyectar la cantidad de impresiones a futuro. Saber con qué cantidad de lectores contamos.

Traté de hacer esta revista en 2010 y no pude. Tal vez no conté con el grupo necesario. Tal vez no supe como conducirlo, o por donde empezar. O no me encontraba con los conocimientos y la práctica suficiente para moldear una nota y titular.

Lo cierto es que si esto va tomando forma, y se puede publicar, es porque ese grupo está. Muchos otros se irán incorporando a medida que vaya creciendo la revista. Pero no dejo de estar agradecido por el esfuerzo que hicieron para que esto comience su rumbo.

Ajustense los cinturones, aquí vamos!

ADELANTOS DE LA REVISTA CAUSA

La fecha de publicación la tenemos en pocos días, por lo que no he tenido tiempo de escribir aquí todas las novedades de esta gran aspiración.

Finalmente no se llamará Fronesis, sino Causa de Noticias.
Tendrá 7 secciones de agenda: Politica, Sociedad, Salud, Educación, etc. Y algunas otras que irán apareciendo.

Mientras aceitamos la máquina de escribir, lanzaremos el 17 de marzo el número 0. Con 4 secciones de las 7 de agenda y otra que se llama “¿Sabías que…?” y editoriales.

El sitio web ya está en proceso. Estará alojado en www.CausaDigital.com.ar, todavía no está online.

De las 18 páginas que tendrá el número 0, 14 están terminadas. Solo faltan algunos retoques de diseño y, por supuesto, pasar por la correctora.

Fiel al eslogan, “cambiar al forma de ver las cosas, hace que las cosas cambien de forma”, la revista ofrece distintos enfoques en la información y apartados con sus causas. Algo que no ví en ningún medio.
Lo que ilustra este post es el boceto de la tapa.

PERIODISTA-CAMARERO: TODA UNA CRISIS PROFESIONAL

Es periodista pero trabaja 11hs en un bar para poder pagar el alquiler. En un cortometraje retrató sus procupaciones laborales, “¿soy periodista o camarero?”.

Semanas atrás realizó un cortometraje contando su historia. “Nacho” se recibió de periodista. Es la actividad que lo apasiona. Pero considera que “el periodismo es una estafa piramidal”, ya que es “imposible vivir de eso”. La mala situación que atraviesa su país empeora las cosas. Lo obliga, aunque ilegalmente, a trabajar 11hs diarias en un bar como camarero.

“Me repito constantemente que soy Periodista. Tengo miedo de olvidarlo”, dice José Ignacio Palleja, un madrileño de 25 años, en el video que subió a la web el 22 de diciembre último.

El cortometraje narra un día en la vida de él. Con impronta artística y documental, muestra fragmentos del periodista trabajando como camarero, y cuenta su angustia: “He estudiado, me he formado y uno siente que no ha cumplido en nada de lo que se esperaba… No hago nada de lo que sé que puedo hacer bien”.

Le cuenta a este cronista que decidió empezar a filmar a modo de desahogo. “Es una buena forma de contar lo que se siente”, y explica: “No creo en una justicia universal, nadie va a recompensar mi esfuerzo”.

El montaje lo hizo con un amigo que, especializado en cine, comparte la misma sensación de desconcierto que Nacho. “Siempre que nos juntabamos era para hablar de nuestro descontento laboral”, señala. Agrega que “luego decidimos empezar a contar lo que nos pasa”.

Sabe que el cortometraje generó identificación entre los jóvenes que así lo expresaron en las redes sociales. Sin embargo, afirma: “No quiero ser vocero de nadie. Simplemente he tratado de mostrar mi caso y retratar en la alienación que se vive”.

Según registró el SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal), los desocupados en España se incrementaron en un 7,86% en 2011. Al respecto, Nacho señala que además de la mala situación española, “el periodismo vive su propia crisis con mucha precariedad laboral, muchos semiempleados”. Transformando la profesión en un imposible.

En todas partes. Javier Perotti es mendocino y se siente representado con la historia de Nacho. Posee un currículum intachable. Luego de recibirse en relaciones internacionales, aprobó tres posgrados, uno en Barcelona. Y, además de hablar 4 idiomas, realizó 65 cursos complementarios alrededor de todo el mundo.

Le dice a Fronesis que su realidad cotidiana es “una intensa búsqueda laboral”. Explica con preocupación que “sin trabajo no se puede proyectar ninguna vida, solo pienso en eso”.

Desocupado hace 2 años, envió cartas, mails, curriculums, publicaciones en los diarios y se suscribió a todas las webs de búsqueda laboral. “Me contacté hasta con concejales”, agrega. Estima que llega a mandar hasta 50 ofrecimientos por día. Habla de “concursos digitados” por acomodos y remata: “por más que uno quiera laburar enserio y dignamente, no se puede”.

EL “SALUDO” DE ANÍBAL FERNANDEZ, TODA UNA CONTRADICCIÓN

Públicamente se reconoce como un férreo defensor del debate argumentativo. Sin embargo, su actitud en las redes sociales está lejos de parecerse sus discursos en voz alta.

El senador nacional, Anibal Fernandez, es señalado por muchos como uno de los políticos de mejor desempeño en las redes sociales. Maneja el discurso que más se condice con la lógica de twitter: mucho contenido en mensajes cortos.

En una reciente entrevista con PERFIL, admitió que le dio consejos a la Presidenta cuando abrió su cuenta en twitter. 
Con un autoestima elevado, Anibal, empezó en la red social respondiendole a todos. Cualquier mención a su cuenta disparaba una respuesta, en muchas ocasiones, subida de tono.
A mediados de 2010, claramente fue advertido, como le pasa a muchas otras figuras políticas, para que baje el perfil en twitter. Y así fue. Dejó de responder por cualquier cosa, y ahora sus cruces eran un tanto más sofisticados y con figuras reconocidas. Ya no con cualquier individuo. También, empezó a bloquear masivamente a cualquier cuenta que el senador considere, “no se presta al debate”.
Sin embargo, el twitter ofrece dos vías de comunicación simultanea. Una forma a través de menciones, mensajes públicos, y otra opción a través de DM, mensajes privados.
Lo que Anibal se guarda de decir en público, por directiva de sus jefes, lo escribe por línea privada. Si no, observen el mensaje que llegó a la cuenta de twitter, de este cronista. Por supuesto, bloqueó la cuenta sin posibilidad de respuesta alguna.
Contradicción. En su página de Facebook, Aníbal, asegura que su objetivo es “generar un debate”, lo dice con seriedad y preocupación. “Es muy importante que todos podamos debatir lo que esta sucediendo”. De esa manera anuncia en la red social que se traslada a su blog, donde pueden encontrarlo para “contarnos lo que nos pasa”.
La actitud de @FernandezAnibal, la cuenta del senador en twitter, no se condice en absoluto con sus palabras. No sólo por el bloqueo, sino también porque no dio argumentos ni motivos del agravio.
En su entrevista con PERFIL, aclaró que él “solo bloquea a quienes lo insultan”. Entonces debería definir con más precisión lo que es un insulto: cualquier idea diferente. Ya que @PatoCaruso no ha insultado a ninguna cuenta, en su escaso año en la red social.
Motivos posibles. Tiempo atrás, en la cuenta @PatoCaruso, se enlazó un video en la que Anibal Fernandez “se rompe las manos” para aplaudir al entonces presidente Carlos Menem. En los días últimos, el propietario de la cuenta que Anibal Fernandez se dirigió como “Forro y alcahuete”, firmó una nota en Perfil.com, que generó una mínima polémica en la red social.

Una gran aspiración: la revista Fronesis

En épocas donde todo el mundo cuestiona al periodista. Donde vivir del periodismo es casi una utopía. Cuando se presenta al oficio como alcauhetería de de sus jefes. Muchos jóvenes tenemos la pasión de buscar información, editarla y compartirla.

“El periodismo se trata de revelar lo oculto, lo demás es propaganda” señala Horacio Vertbitsky en su libro Un mundo sin periodistas. Afinar el ojo y observar de un modo punzante en donde muchos otros no ven, para luego, con mucha voracidad, investigar.

En este contexto de dificultad, donde el periodismo se presenta como un arte de revelar lo oculto, pero a su vez, como algo impracticable, Fronesis ha dado tierra como espacio para publicar esas primeras prácticas en el oficio.

Muchos no se sienten preparados para hacerlo. En vez de ver a la escritura como parte de su formación lo ven como un broche final: “cuando me reciba hago mi blog”. La idea de Fronesis es la opuesta, publicar para aprender. La historia nos acompaña. No se puede negar que los grandes periodistas de todos los tiempos, se han formado con la máquina de escribir y la calle.

¿Y si Roberto Arlt hubiera esperado a estar “formado” para escribir? Recordemos que a él lo expulsaron de la escuela a los 8 años.

La historia se hace. Hoy, 11 de enero de 2012, Fronesis llegó casi sin darse cuenta a su publicación numero 50. Pero lejos de conformarse con eso apuesta a más. Con un grupo reducido de personas, entre ellas una diseñadora, dos redactores y cuatro columnistas, se lanza a construir una revista. La revista Fronesis, de publicación propia e independiente de este blog.

El ideal de una empresa es tener secretarios, colaboradores, redactores, editores, etc. Con la misma filosofía que en abríl se inauguró este blog, porsupuesto, no vamos a esperar a tener todos los capitales para empezar a publicar nuestra revista digital. Nos formaremos con ella.

Más poderosos que Tito Esperanza

Muchas veces escuchamos a los periodistas decir: “Lo más interesante quedó fuera de la nota”. Por eso es fundamental la existencia del 2.0 para contar todo el color y sudor que hay atrás de una publicación. Algunas notas me han parecido del montón, pero al leer las cosas que hay detrás se vuelven imperdibles. Acá va una de las historias, de tantas, que quedaron detrás de la nota sobre El Cucho, publicada en perfil.com.
Como se dijo anteriormente en Fronesis, cumplí una doble funcion en el pueblo. Me encontraba por un proyecto solidario, en el cual llevamos ropa, juguetes, zapatos; en una gran cantidad de cajas. Ahí nos dedicamos a realizar tareas recreativas con los chicos de la escuela, y a la noche reclasificamos todo, para entregar la ropa con mayor precisión para cada familia. Por otro lado me encontraba llevando adelante una serie de entrevistas y averiguaciones sobre la problematica cruda del poblado.

El Cucho es un pueblito rural donde hay Vacas, Toros hasta Lagartijas y Víboras. Cualquier cosa se cruza en el camino. “Víboras no”, ése era mi límite. Se acercaba el día viernes y me tenía que ir del pueblo. No podía irme sin tener una filmación del cartel principal. Eso haría que la aclaración del lugar que estoy mostrando, aparezca en el video sin tener la necesidad de agregarsela con edición. Pero, por supuesto, el poteño de edificio no quería ir solo. ¿Por qué?

En mi experiencia anterior, caminando con una pueblerina, me dijo “ésta marca en el suelo es una huella, una huella de serpiente”… “¿Me estas diciendo enserio?, ¡volvamos!” para ése momento ya estaba pálido.. “no es para que te asustes” me dijo, “seguro que ya agarró a algún sapo y se metió al monte de nuevo”. Ni más ni menos, terminé caminando por el medio de la ruta, agarrado de la mano de Rosa, así podía estar atento a su aparición y ella podía protegerme rápido. Caminamos hasta que llegué a la casa de Adela Farfán y pude hacerle la entrevista. La serpiente no dio señales de vida… ¡Ya la voy a ir a buscar!

Ahora me faltaban los carteles y la entrada. Obvio, necesitaba alguien del lugar que quiera ir conmigo. La mayoría de los adultos trabaja mañana y tarde, entonces no me quedó otra. Alguien se tenía que enfrentar con las víboras si aparecían, entonces fuí y busqué a los más poderosos. A esos qué si vivieran en Buenos Aires, serían guarda espaldas de Ricardo Fort.

Gracias por tanto y perdón por tan poco

 
Una mariconada más | Visité El Cucho por primera vez con 16 años, en el 2008. Fue una experiencia que me cambió la vida. Me dí cuenta que existe una realidad diferente a la mía. Que existe un lugar donde se puede agradecer sin una bolsa de Frávega en las manos. Que hay un mundo donde los proyectos no existen; donde ser, es distinto de parecer.
 
Desde antes de subirme al micro supe que quería hacer periodismo de investigación social/política, pero ése viaje fue el que me dio la motivación para darme cuenta que hay cosas que nosotros (los gringos) no podemos dejar de enterarnos.
 
Desde ése entonces supe que me iba a formar, que iba a dejarlo todo por aprender a escribir, aprender a investigar, mejorar mis habilidades retóricas y mis facultades de pensamiento. Porque había algo que valía la pena decir. Ése era mi proyecto y también sabía que llegado el momento volvería a El Cucho, como un periodista formado, sólo había que ser perseverante y tener paciencia.
 
Lo cierto es que no todo se da como uno espera, casi siempre las cosas que uno proyecta nunca llegan. A mí me pasó al revés: llegó muchísimo antes de que yo esté preparado, entonces me calcé los pantalones y salí a jugar. Tal vez sin los músculos necesarios, tal vez sin el entrenamiento apropiado, pero no podía decirle que no a semejante responsabilidad. No le temí a los golpes, sabía que vendrían.
 
Tres años después de haberlo soñado, la vida me encontró cursando la carrera de Comunicación Social en la UBA, con mucho, muchísimo qué aprender pero todas las ganas para hacerlo. De casualidad sonó mi teléfono en el mes de mayo y mis oídos escucharon otra vez ésa pregunta: ¿Me querés acompañar a Jujuy?
 
De casualidad un periodista tuvo la disparatada idea de que: “¿Vas a Jujuy? Podes hacer colaboraciones desde allá”. “¿Yo, colaboraciones?” le dije y me respondió “Sí, Pato. Colaboraciones, notas”.
 
Nunca pensé que podía, pero siempre le dí para adelante. Todo fue muy de golpe y muy, muy rápido. Pero estoy orgulloso de no haberme hecho chiquito, de no haberle gambeteado a una responsabilidad tan grande. De no haberles negado los micrófonos a mis hermanos jujeños, de no haberle cerrado el lente de mi cámara a la vida misma.

Una vez en el lugar fue todo muy fuerte y confuso. No estaba ahí para hacer mis averiguaciones, pero con mucha ayuda de quienes me reemplazaron en el proyecto, podía hacer mis escapadas para recorrer el pueblo y traer los datos importantes. Los mismos que me reemplazaban cuando me iba,  me apañaban cuando llegaba, en los momentos donde la impotencia se apoderaba de mis sentimientos.
 
Ahora sólo resta decir GRACIAS. A Martín Peralta y Lourdes Vivas por confiar en mí con este hermoso proyecto de intercambio. A Ramon Indart, un periodista que engrandece la profesion, siempre fue un ídolo y ahora también un amigo. A German Angeli, que para todos es un editor ejecutivo, para mí es un docente. Y por supuesto a todos los que lo hicieron posible: los viajeros, ésas personas que uno está seguro que no merece conocer. Obviamente, a mi familia por facilitarme todo. Siento que me dan demasiado y no puedo darles nada, perdón.
 
Por último, se los dije en la cara, lo escribo por acá aunque nunca vayan a leerlo:
gracias por abrirme las puertas de sus casas y de su corazón entero. Gracias por recibirme como un hijo, por quererme como un nieto y abrazarme como un hermano. Gracias por contarme todos sus problemas sin pedir que los solucione. Gracias por sentirme tan propio, siendo tan ajeno. Gracias, miles de kilómetros nos separan, pero hay que ser tonto para no darse cuenta que vivo con ustedes.
 
No les aseguro que yo lo pueda publicar, pero sí les aseguro que tienen mis micrófonos, mis cámaras, mis abrazos y mi corazón, abiertos para toda la vida. Mucha gente -que podría enumerar- se ha olvidado de ustedes. Yo no lo voy a hacer nunca. No porque no quiera, sino, porque simplemente no puedo. No nací con la capacidad de ser fuerte, espero no serlo nunca. Gracias.
 
Debo reconocer que sentí miedo de fallarles, sentí miedo de no estar a la altura. Nunca me pesó tanto escribir como ésta semana, nunca me costó tanto redactar. Estoy seguro que en unos años leeré éste material, revisaré todas las anotaciones y grabaciones, y voy a sentir que lo puedo hacer mil veces mejor, perdón. Sé que es muy poco pero hoy es todo lo que puedo hacer. Gracias y perdón. Gracias por tanto y perdón, perdón por tan poco.


Nota relacionada: “Los muertos de El Cucho, el pueblo donde no hay conexión ni igualdad”

¡No pasó!

Solo necesitaba escribirlo:

Todavía estamos ahí, sí. Sí, estamos ahí. Aquel cuco que parecía invencible, lo tenemos en los pies. Estamos en el vestuario, sí. Sí, en el vestuario. ¿El dolor? No, no existe el dolor. Porque estamos ganando, porque estamos jugando bien. Porque hace años que no era tan efectivo y peligroso, y ahora lo soy. Porque Deimon se fue con roja, sí, pero Rolando lo reemplazó y la está rompiendo. Porque Fer, Fer es mi ídolo. Si, mi idolo. Crecí con él y es inexplicable lo bueno y talentoso que es. ¿Que no estábamos entrenando? ¿Que no nos preparamos bien para el partido? Los estamos pasando por arriba. No hicieron pie en ningún momento porque defendimos bárbaro y el ataque tuvo fluidez.

Está la cancha llena, nos vinieron a ver muchas personas hasta Lanús y le estamos dando la alegría que vinieron a buscar. Hoy sí vinieron, hoy sí hay gente. ¿Con San Lorenzo? Ni el remisero que nos llevó se quiso quedar a vernos. ¿Con Hurlingham? Llenamos la popular. Sí, ese día llenamos la popular: el Papá de Rolando, la novia de Hugo y la Mamá de Herni. Lo recuerdo muy bien… Ese día copamos la popular. Fue el tercer partido del campeonato, pero el primero sin técnico. Llegamos a la final, sí a la final… ¡¡Sin técnico!! Y la final es hoy, y la estamos ganando.
Sí, estamos ahí, todavía no empezó el segundo tiempo. Este dolor inmenso, sin fin, no está, no existe, porque Sí, estamos ahí, ganando. Con mucha gente sí, una final… Sí, una final y la estamos ganando. Hugo gritando “Vamos dale dale Vamos”. Le sienta bien el capicúa. Deimon diciendo “No lo toqué” y yo respondiéndole “dale boludo, le hiciste la de rugby”. A mi derecha, justo a mi derecha está Leo, diciéndome “¡que golazo que hiciste!” y yo respondiéndole que tuve suerte… ¡lo vamos a ganar!
El negro, dando indicaciones… “Si la 1 no sale, denle continuidad al ataque”. ¿Qué me dijo? No ataques con el pique, juntá marcas y soltala rápido.Porque estamos ahí, porque es miércoles sí, pero no, es domingo y estamos ahí, en Sedalo… Entonces no sería ahí, sería acá. Estamos acá, en Sedalo, en el vestuario. Porque no salimos nunca a jugar el segundo tiempo, todavía estamos esperando que Tomás nos venga a buscar porque se nos hacía tarde para saltar a terminar lo que habíamos empezado.

Porque lo que todos vieron, no pasó. Nunca tire tres pelotas seguidas a la pared. Fer nunca dejo de atacar. Fer nunca me dijó, “estoy sin piernas, no puedo desplazarme en lateral”. Porque Hugo no corrió a la mitad de la cancha gritando “pasan como quieren viejo”, porque eso que vio todo el mundo, no pasó. Lo que todos vieron fue una realidad cuántica, pasó pero no pasó. Fue real, pero no.
No, no pasó. El gordi no se quedó sin aire. Seba no tuvo que jugar de win derecho. El negro nunca demoró en pedir minuto cuando se desmoronaba el equipo. Tomás nunca me dijo “dale que solo faltan 20 min y estamos ganando”.
¿Dolor? Dije que no. No hay dolor, porque estamos ganando; porque los tipos con nivel de segunda que están afanando en la cuarta, que todavía no perdieron en todo el año, están perdiendo y con pendejos de 18 años. ¿Quién había dicho que perdíamos caminando? Le estamos ganando, no hay dolor, no estamos nerviosos porque estamos jugando bien.
Sí. Estamos esperando a que empiece el segundo tiempo; mientras nos arengamos por el buen partido que estamos haciendo. Están todos, muchos que siguen a la primera, están acá, con la cuarta. Muchos que pensaron que estábamos regalados en la final, se quieren matar, porque estamos ganando.
Frustración no. Dolor… Sí, dolor… No frustración. La frustración es: Si hacíamos esto, ganábamos. El dolor es: Hicimos todo y perdimos. Nos equivocamos demasiado en 30 minutos. Pánico escénico, pelotas H3 que pesaban como una molotov. Pero ahora son livianitas, porque no estoy sentado escribiendo un miércoles. Es domingo. Es domingo y está por empezar el segundo tiempo.